Bajo este lema cientos de miles de cubanos se movilizaron para celebrar el Día Internacional de los Trabajadores con una contundente marcha que unió la histórica Plaza de la Revolución con la Tribuna Antiimperialista José Martí, ubicada frente a la embajada de los Estados Unidos, donde se desarrolló el acto central.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, presidió una multitudinaria movilización convocada en La Habana con motivo de la celebración del Día Internacional de los Trabajadores que este año se desarrolló atravesada por el particular contexto que impone el recrudecimiento de la agresión y de las amenazas de Estados Unidos contra La Isla.
El mandatario cubano y Primer Secretario del Partido Comunista encabezó, acompañado por Raúl Castro y otros dirigentes, la columnas que marcharon desde la histórica Plaza de la Revolución hacia la Tribuna Antiimperialista José Martí, ubicada en el malecón habanero, frente a la embajada de los Estados Unidos, donde se llevó a cabo el acto central.
Se trató de una jornada en la que se dejó en claro que el lema convocante, “La Patria se defiende”, nada tiene de abstracto, ya que la movilización del pueblo trabajador recorrió cada rincón del país, tal como lo describió el dirigente sindical Osnay Colina, quien tuvo a su cargo el mensaje central del acto. En él subrayó que “Cuba es una isla insumisa” en la que “la Patria se defiende, incluso, con fusil en mano si fuera necesario”.
En esa misma línea, pocas horas más tarde, el presidente Díaz-Canel puntualizó que “ningún agresor, por poderoso que sea, encontrará rendición en Cuba”, ya que antes de eso “tropezará con un pueblo decidido a defender la soberanía y la independencia en cada palmo del territorio nacional”. Sus declaraciones salen al cruce de las reiteradas amenazas de Donald Trump, quien el viernes por la noche ante el Forum Club de Palm Beach firmó un decreto que amplía las sanciones contra Cuba y donde volvió a insistir con eso de que el país más solidario del mundo representa “una amenaza para la seguridad nacional” de su país, nada menos que el de mayor presupuesto militar de todo el mundo. Tras lo cual, bravuconeó con que la Armada estadounidense podría atacar inminentemente La Isla “en su viaje de regreso de Irán”, viaje que por cierto se les está tornando mucho más largo y complicado de lo que habían previsto.
Con este telón de fondo, Díaz-Canel denunció que el líder del régimen imperialista de los Estados Unidos elevó el tono de las amenazas de agresión militar contra Cuba “a una escala peligrosa y sin precedentes” y añadió que resulta preciso que la comunidad internacional, junto al pueblo estadounidense, determinen “si se permitirá un acto criminal tan drástico”.
Desde Nuestra América, los países miembros del ALBA salieron a repudiar de inmediato las nuevas sanciones y los dichos de Trump contra Cuba. En tanto que este sábado en alrededor de mil ciudades de Estados Unidos, se convocaron marchas y actos por el Día Internacional de los Trabajadores (no reconocido oficialmente por Washington) en los que, entre las consignas clasistas y por la paz que se levantaron, estuvieron las del fin de la guerra en Irán y del bloqueo a Cuba.
Esta nueva serie de medidas coercitivas adoptadas unilateralmente por EEUU contra la Isla que bloquea desde hace más de seis décadas incluyen, entre otros puntos, la imposición de aranceles adicionales a aquellos países que “directa o indirectamente provean de petróleo a Cuba” y el bloqueo “a quienes operen o hayan operado en los sectores de energía, minería, defensa o seguridad de Cuba o hayan brindado apoyo material, financiero o tecnológico a su gobierno”. En tanto que el decreto firmado por el tirano de la Casa Blanca que no para de violar los derechos humanos de pueblos soberanos alrededor del mundo y enfrenta múltiples acusaciones por corrupción, también hace referencia a que se actuará para bloquear a altos funcionarios del gobierno cubano, por considerarlos responsables directos o indirectos de “serios abusos a los derechos humanos en Cuba” y/o “de actos de corrupción”.
A pesar del cerco imperialista, crecen las iniciativas de solidaridad con la Revolución Cubana por toda la región y, en este mundo multipolar que Washington se empecina en sabotear a los bombazos, la República Popular China continúa haciéndole llegar a La Habana partidas de paneles solares para la generación de energía fotovoltaica y Rusia se prepara para enviarle otro buque petrolero al gobierno de Díaz-Canel.