Con Kast en el gobierno, por primera vez desde el fin de la dictadura de Pinochet no se realizó ninguna actividad oficial para conmemorar el 11 de septiembre de 1973, fecha en la que se consumó el Golpe de Estado con un bombardeo al Palacio de la Moneda y en cuyo marco murió Salvador Allende. De todos modos, el pueblo salió a las calles a reafirmar su compromiso histórico con la Memoria para que Nunca Más haya una dictadura. En las manifestaciones que se desarrollaron por todo el país, hubo cerca de 300 personas detenidas.
El viernes pasado, el Partido Comunista de Chile (PCCh) participó junto a representantes de diferentes fuerzas políticas y sociales de las actividades llevadas a cabo con motivo del 53 aniversario del golpe de Estado perpetrado el 11 de septiembre de 1973 que inauguró la dictadura encabezada por César Augusto Pinochet, así como la implementación del neoliberalismo en la región, modelo que estuvo sustentado por el Plan Cóndor, ordenado y dirigido por el imperialismo yanqui. En tal contexto, se levantó una consigna que es de todos los pueblos que se enfrentaron a ese proceso genocida a nivel continental: “Nunca Más”.
La militancia comunista se dio cita en una ceremonia de conmemoración para reafirmar su compromiso con la Memoria, la Verdad y la Justicia, desarrollada ante el mausoleo que honra al presidente Salvador Allende, en el Cementerio General. Desde allí, los manifestantes marcharon luego hacia la Plaza de la Constitución para depositar una ofrenda floral frente al monumento que lo recuerda. Ahí estuvieron el Presidente del PCCh, Lautaro Carmona, la Secretaria General del Partido, Bárbara Figueroa, la Presidenta y el Secretario General de las Juventudes Comunistas, Catalina Lufín y Gonzalo García; además de parlamentarios, dirigentes y militantes partidarios, junto a miembros de otras organizaciones de izquierda, progresistas y democráticas y a un pueblo que se resiste a dejar en el olvido la página más oscura de su historia.
Durante el acto en Plaza de la Constitución, Carmona recalcó la vigencia de la figura y el legado de Allende, al tiempo que reivindicó su trayectoria política y su vínculo con distintos sectores de la sociedad chilena. “Otra vez, y serán todas las veces que sea necesario, el Partido Comunista de Chile viene a reivindicar la figura y la trascendencia histórica del presidente más democrático que ha tenido el país, el compañero Salvador Allende”, aseguró el presidente del PCCh y destacó la estrecha relación que Allende tenía con los trabajadores, la juventud y distintos sectores sociales.
“Allende fue capaz de levantar las banderas de la amistad entre los pueblos, de la solidaridad internacional, pero también de la defensa de nuestros derechos y, por tanto, de la política antiimperialista”, reflexionó Carmona y fue claro al hacer hincapié en que la experiencia encabezada por el gobierno de la Unidad Popular no fue derrotada sino “transitoriamente paralizada por un golpe de Estado”. Asimismo, planteó que resulta preciso recoger el legado que dejó Allende y proyectarlo desde las luchas actuales hacia un horizonte emancipador. “Más temprano que tarde abrirán las grandes alamedas por donde marchen la mujer y el hombre libre construyendo su destino”, dijo recordando las palabras que el presidente socialista pronunciara desde el Palacio de la Moneda poco antes de ser derrocado. A la vez, remarcó que “con Allende siempre, con Allende en la memoria, con Allende como ejemplo, mil veces venceremos”.
Cabe señalar que se trató de la primera vez desde 1990, año en que se recuperó la institucionalidad democrática tras el plebiscito popular de 1988 que le dijo “No” a la continuidad de la dictadura y a las elecciones realizadas en 1989, que en Chile no se realiza un acto oficial el 11 de septiembre. A la hora de justificar semejante decisión, el presidente José Antonio Kast expresó que su gestión “mira hacia el futuro” y que “los chilenos no pueden estar condenados por la historia del país”. Sobre la historia de Kast resulta prudente recordar que su hermano fue miembro del gobierno de facto que encabezó Pinochet, que su padre integró en la Alemania nazi las Juventudes Hitlerianas y que él mismo, en reiteradas oportunidades, reivindicó abiertamente a la dictadura pinochetista que asoló Chile entre 1973 y 1990. Durante el Terrorismo de Estado impuesto en ese período resultaron asesinadas y/o víctimas de desaparición forzosa más de 3.200 personas. Más de 1.100 de esas víctimas continúan hoy desaparecidas. Mientras que la dictadura mantuvo en sus mazmorras a cerca de 40.000 presos políticos, sobrevivientes de la tortura. En las manifestaciones que este último viernes, con epicentro en Santiago, se multiplicaron por todo el país trasandino, las fuerzas policiales detuvieron a 284 personas, entre ellas a unos 30 menores de edad.
“El presidente de Chile tiene que saber que el lugar donde él vive (por el Palacio de La Moneda), desde donde gobierna, fue destruido por un bombardeo que realizaron las fuerzas sediciosas y fascistas”, puntualizó Lautaro Carmona al salir al cruce de la determinación presidencial de que no hubiera actos oficiales por el 11 de septiembre. Por lo que llamó a la reflexión del mandatario, ya que “hoy le toca ser presidente de Chile, no un activista de derecha”.
Por su parte, el Partido Comunista de la Argentina abrazó para esta fecha “al hermano pueblo chileno y a todos los pueblos que en Nuestra América y alrededor del mundo, luchan por liberarse del yugo criminal del imperio”. Y, como sostuviera el propio Salvador Allende en su último discurso del 11 de septiembre de 1973 mientras “resistía contra el golpe de Estado pinochetista con el fusil AK 47 que le obsequiara Fidel”, recordó que "la historia es nuestra y la hacen los pueblos".
En su publicación en redes sociales, el PCA señaló también que “el gobierno socialista de la Unidad Popular de Salvador Allende sigue siendo una referencia ejemplar para los pueblos de Nuestra América que luchamos por nuestra autodeterminación soberana para poder decidir nuestro propio destino”. Luego de trazar un paralelismo entre el Chile de Kast y la Argentina de Milei, subrayó que “la tarea revolucionaria que nos impone este momento histórico pasa no sólo por resistir a la ofensiva imperialista ejecutada por los representantes regionales de la ultraderecha, sino además por generar las condiciones para que se abran las grandes alamedas por donde podamos avanzar desde la unidad latinoamericana hacia un horizonte común de emancipación”. Para concluir afirmando: “¡Allende vive!”