Alrededor de un millón de usuarios de la zona Amba volvió a sufrir un prolongado corte en el suministro de energía eléctrica. “El sistema no puede ser administrado por privados, porque no lo cuidan ni lo mejoran, no lo amplían y pagan a los trabajadores lo menos posible, lo que resiente la calidad del servicio”, recalcó desde el Partido Comunista, el ingeniero electricista Juan Larrea.
En lo que va de la temporada estival hubo dos picos de altas temperaturas, ambos esperables en estas épocas, y en los dos casos hubo cortes en el suministro de energía eléctrica en la zona Amba, extensos territorialmente y temporalmente. El primero, tal como viene sucediendo desde hace muchos años, tuvo su expresión más profunda en la zona sur de la Ciudad de Buenos Aires y su conurbano, a cargo de Edesur, pero el segundo que se registró la semana pasada fue masivo en la zona norte y noroeste del Gran Buenos Aires, bajo la administración de Edenor.
De acuerdo a la página oficial del Ente Nacional Regulador de la Electricidad (Enre), esta vez el corte en el suministro que habría afectado a casi un millón de usuarios, se debió a una falla técnica en el sistema de alta tensión que tuvo su origen en el desenganche simultáneo de cuatro líneas de 220 kilovoltios en la subestación de Morón, lo que provocó la pérdida instantánea de unos tres mil megavatios y volvió a exhibir la fragilidad que presenta el sistema eléctrico del Área Metropolitana de Buenos Aires.
Ante esta situación, el ingeniero electricista y dirigente del Partido Comunista de San Luis, Juan Larrea, recordó que “desde hace bastante hay problemas en la transmisión, esto es, en las líneas que llevan la energía desde su origen hasta donde es consumida”, algo que responde a que “desde la época en que Mauricio Macri era presidente se favoreció la instalación de generación energética renovable, fundamentalmente eólica y solar, en lo que fue un pingüe negocio para unos pocos”. Porque, aclaró, “esa energía después hay que traerla hasta los grandes centros urbanos y la obras para eso nunca se hicieron”.
Al respecto, recordó que durante el gobierno de Alberto Fernández se trabajó en un crédito con la República Popular China por 1.100 millones de dólares que debían destinarse a realizar las obras que hubieran permitido traer la energía en el segmento que va del sur de la provincia de Buenos Aires hasta el conurbano. Pero con la llegada de Javier Milei a la Presidencia, se cerró la persiana a ese acuerdo “porque él habla de China, del comunismo y sólo entiende de brutalidades pero no acerca de temas técnicos y por eso se desentendió del problema central del consumo de energía en el Área Metropolitana de Buenos Aires que tiene el cuarenta por ciento del consumo del país”.
Larrea también puntualizó que con esa vía de financiamiento cortada, “para hacer esa obra necesaria ahora presentan la formación de un fideicomiso, lo que significa buscar la plata antes de hacer la obra”. E indicó que “en la práctica esto lo que hace es autorizar a que las empresas generadoras y de transmisión y distribuidoras aumenten las tarifas a los usuarios y, con ese aumento, se cree un fondo para realizar obras”.