La protesta que cada miércoles frente al Congreso protagonizan los jubilados, se trasladó ayer hacia el Ministerio de Salud para denunciar que el gobierno nacional “nos está matando”. Ahí estuvo el MJL, desde donde Claudio Cabrera denunció que “la política de ajuste acordada entre Milei, las patronales del sector Salud, Trump y el FMI implica una decisión que se puede calificar como genocidio”.
“Nos están matando”. La frase, tan elocuente como precisa, es la que convocó a la jornada que tuvo lugar ayer miércoles en todo el país, protagonizada por trabajadores jubilados, pensionados y adultos mayores, que con epicentro en Ciudad de Buenos Aires movilizó hacia la sede del Ministerio de Salud para denunciar que eso sucede porque el gobierno de Javier Milei impone “haberes miserables y avanza en el vaciamiento de la salud pública, de Pami y de las obras sociales provinciales”.
La marcha comenzó ante el Congreso Nacional y ahí estuvo el Movimiento de Jubilados Liberación (MJL), desde donde Claudio Cabrera recalcó que “nos movilizamos para denunciar que Milei, Trump y el FMI nos están matando, porque eso es lo que está pasando a raíz de lo que este gobierno está haciendo con el sistema de salud y particularmente con los jubilados, por la supresión de la entrega de medicamentos sin cargo, la falta de atención médica y de insumos en las clínicas donde cada vez hay cupos más acotados y conseguir turnos es una tarea casi imposible”.
La defensa del sistema de salud público, universal y gratuito, así como de los trabajadores que forman parte de él, estuvo en el centro de la convocatoria a la que también respondieron otros colectivos, como el que reúne a personas con discapacidades, y organismos de Derechos Humanos que coincidieron en denunciar que “la política de ajuste acordada entre Milei, las patronales del sector Salud, Trump y el FMI implica una decisión que se puede calificar como genocidio”. Asimismo, apuntaron sus críticas particularmente sobre el ministro Mario Lugones y el titular del Pami, Esteban Leguizamo.
“Estamos totalmente desprotegidos”, lamentó Cabrera y tras destacar que esta situación no es exclusiva de los jubilados, subrayó que en el contexto dado parece haber señales de reacción que resultan alentadoras. “De a poco se van sumando diferentes sectores a la lucha, pero todavía falta que podamos construir un centro coordinador de todas las luchas que se vienen dando de manera desperdigada”, algo que permitiría “que golpeemos, todos juntos, con más fuerza ”.
En este sentido, puntualizó que como MJL “aportamos a la construcción de un espacio que cada vez es más amplio” y apuntó que el Movimiento también adhiere a la jornada que al cierre de esta edición se llevaba adelante con la convocatoria de las dos CTA, la CGT y la UTEP junto a “Endeudados Organizados” para reclamar soluciones a la situación crítica que afecta, al menos, a seis millones de argentinos que no pueden responder a las deudas que contrajeron para poder comer y pagar los tarifazos sobre los servicios esenciales.
El dirigente del Movimiento de Jubilados Liberación añadió que “por suerte la recientes convocatorias dan a suponer que al parecer las centrales comienzan a desperezarse y ojalá que se pongan de una vez por todas al frente de la lucha de nuestro pueblo”, un camino que el MJL viene transitando desde hace mucho tiempo en unidad de acción con los jubilados de los miércoles y distintos sectores sociales afectados por este brutal ajuste. “Venimos resistiendo semana a semana los embates de este gobierno”, recordó Cabrera y subrayó que “sostenemos las banderas del Sindicalismo de Liberación, las de cada miércoles ante el Congreso y en las plazas de muchas ciudades del país, donde los compañeros nuestros son una referencia de esa lucha”.
Reclamos para una vida digna
En la jornada de ayer se demandó la restitución del Pami a sus legítimos dueños, que son los trabajadores activos y jubilados, quienes aportan cada mes a la obra social más grande de Latinoamerica y que desde hace 47 años está intervenida. También se levantó la exigencia de que auditen las cuentas y contratos hechos por el Pami, “que se investigue enjuicie y castigue a los funcionarios que robaron”.
Por otra parte, los reclamos incluyeron el restablecimiento de todos los medicamentos sin cargo para los jubilados, que por los magros haberes que perciben no pueden pagar los remedios que necesitan, otro de los tantos derechos que anuló la Presidencia Milei. A la vez, se sumó a esta reivindicación la de la ampliación del listado, para que este abarque todos los remedios que forman parte del vademécum de los más usados.
En tanto que se solicitó que ocurra lo mismo con los tratamientos, servicios de cuidados y todos los implementos de salud que fueron suprimidos. La apertura de todas las sedes del Pami y la designación de médicos de cabecera que son necesarios, así como que el precio de las cápitas sea acorde al costo de vida y atención, fueron puntos que tampoco se pasaron por alto. Como el hecho de vital importancia de que el Pami no cierre sus hospitales y clínicas.
Otro eje demandado fue el de la restitución de la Tarjeta Alimentar para todos los adultos mayores, junto con un urgente aumento general de sueldos y jubilaciones. Que el gobierno nacional “deje de saquear el presupuesto de discapacidad, el de la Universidad y la Salud Pública”, concluyeron los trabajadores jubilados y de la sanidad, uniendo sus reclamos, para una vida digna para todos y todas por igual.