Este Primero de Mayo, Mario Alderete, histórico dirigente del Partido Comunista de la Argentina y del sindicalismo de liberación, reflexiona en una entrevista con Nuestra Propuesta sobre las reivindicaciones urgentes de la clase en un contexto de creciente ajuste, precarización y dispersión de las luchas, donde la disputa por el poder tiene que marcar el paso del movimiento obrero y constituirse en “la lucha de fondo”.
Mario Alderete fue durante muchos años Secretario Sindical del PC y a lo largo de una vastísima trayectoria militante en la que cumplió innumerables tareas participó en la organización del Cordobazo y del Choconazo, de la resistencia a la última dictadura y se reunió con Fidel Castro. En un contexto global en el que el capitalismo desata guerras, genocidios y apela a todos los medios posibles en su crisis para pronunciar la concentración de la riqueza y donde la tragedia social que hoy vive Argentina se agrava todavía más con una reforma laboral a pedido de las patronales y el FMI, su mirada y su palabra son un valioso aporte para guiar las luchas.
“Estoy pendiente de cómo se vive esta situación tan complicada que pasamos en el país y en el mundo, aunque por problemas de salud no pueda incorporarme con más fortaleza y dedicación a las luchas callejeras y movilizaciones. Pero siempre estoy pendiente de las cosas que pasan y, sobre todo, vinculado con los compañeros para charlar con ellos y dar mi opinión en una situación tan complicada como la que vivimos”, nos cuenta al empezar la charla.
-¿Cuántos Primero de Mayo lleva en esta vida de lucha?
Bastantes...desde finales de la década de los 50. Ya en esa década tenía responsabilidades sindicales porque yo era trabajador de Obras Sanitarias y había sido electo en mi gremio para ser miembro de la Dirección Nacional del mismo. Y siendo miembro de la Dirección de la Federación de Obras Sanitarias, me designaron representante ante el Comité Central Confederal de la CGT, donde tuve la oportunidad de estar junto a varios dirigentes importantes, particularmente los nuestros, que han jugado cada uno de ellos papeles muy relevantes como responsables en los lugares en los que les tocó desempeñarse a cada uno y en cada momento.
-Eran momentos en los que los representantes del Partido tenían responsabilidades importantes en diferentes sindicatos
Por supuesto, teníamos compañeros que dirigían el gremio de los gastronómicos, también en los canillitas, industrias químicas y mismo nosotros en Obras Sanitarias y tantos otros. Me ha tocado jugar un rol en ese momento, en situaciones diferentes que iba viviendo el país desde aquellos años; momentos muy difíciles como durante la Dictadura, con Menem y De la Rúa hasta llegar a la Presidencia de Mauricio Macri. Siempre planteando como base de sustentación un programa que uniera a todos los trabajadores con puntos reivindicativos que son muy similares a los que tenemos ahora para dar la pelea contra Milei. Fueron diferentes épocas, pero siempre estuvimos luchando contra la entrega de la soberanía y contra la apertura indiscriminada de importaciones que destruye nuestra industria nacional, también resistiendo la venta de nuestro patrimonio como país y denunciando y luchando por la situación tremenda que provocan los despidos de miles y miles de trabajadores.
-Parece que algunas cosas no cambian si no se cambia el sistema
Todas las cosas que está haciendo Milei hoy, son muy parecidas a las que denunciamos en cada uno de esos momentos. Por eso las reivindicaciones son muy similares, pero hoy en día la diferencia es que la crisis del sistema capitalista es de tal magnitud que nos pone -diría- a un paso de una guerra. Porque si el capitalismo sigue tratando de avanzar con su política de dominación del mundo, tratándose de quedar con gran parte del mismo y con sus recursos, lo que se puede ver es que el horizonte es muy difícil. Y por eso tenemos que reiterar que muchas de estas cosas las vimos venir y luchamos en consecuencia, ya que con Macri no las pudieron aplicar porque, entre otras cosas, había otras condiciones en la organización de los trabajadores que surgía desde abajo.
-¿Ahí puede estar una de las claves para enfrentar este momento?
La organización desde abajo es fundamental. Supimos desarrollar una central alternativa, por eso es necesario reafirmar criterios dentro de la CTA como lo hicimos incorporando a diferentes organizaciones obreras y populares desde abajo, desde los propios lugares de trabajo, movilizados en la construcción de nuestra central en un momento particular en el que, entonces como ahora, salimos a enfrentar al enemigo de clase. Quizás en aquellos años de la formación de la CTA, había una mayor predisposición a la unidad y eso es algo que deberíamos recuperar aportando decididamente al desarrollo de una central alternativa, evitando la dispersión porque eso debilita nuestra capacidad y fortaleza para denunciar que el primero de los problemas es el que surge de la dominación, porque esto es lo que subyace detrás de la entrega, de los cierres de fábricas, los despidos y del crecimiento de la pobreza.
-Lo que se plantea es siempre la cuestión del poder
Por eso debe haber una mayor predisposición para avanzar en un trabajo que permita la labor conjunta de todas estas organizaciones. Por eso como Partido sostenemos nuestro programa en el que planteamos que es imprescindible la unidad social y política, y le damos una trascendencia que comienza en la lucha por lo inmediato que es la que une a todos, pero lo vinculamos al problema más general que es la necesidad de cuestionar el poder. De ahí que recalquemos que resulta preciso construir un poder alternativo que, como fundamento, debe plantearse la necesidad de cambiar de raíz esta estructura económica y social entreguista que tenemos, imponiendo como punto esencial las reivindicaciones inmediatas como las que tienen que ver con la ocupación plena, salarios y jubilaciones dignas, el respeto de la autonomía sindical, el derecho a la salud y la educación. Pero en el fondo de todo esto, la pelea de fondo, siempre va a ser por la cuestión del poder.
-En su trayectoria como dirigente sindical usted compartió momentos con grandes personalidades del universo del trabajo ¿Cuál de todas ellas viene a su mente en este momento?
Hubo un Congreso de la Federación Sindical Mundial que se realizó en La Habana y Fidel pidió conversar particularmente con algunos de los que éramos delegados y uno de ellos fui yo. Lo primero que me causó fue una gran sorpresa, porque ya lo había visto circunstancialmente en el Plenario del Congreso, pero después junto a otros me mandó llamar proponiéndome hacer una reunión porque quería hablar de la situación en Latinoamérica y en particular en Argentina. Como la cita fue para tres o cuatro días después, eso me permitió a mí repasar muchos aspectos sobresalientes de lo que pasaba en esos momentos en nuestro país, para poder contárselo a Fidel. Me puse a estudiar y cuando llega el momento, entré, lo saludé esperando su pregunta y Fidel me dice “¿y cómo está Vandor?” Sorprendido le pregunté: ¿sabe comandante quién es Vandor? Y la respuesta fue contundente: “por supuesto que sé que es el líder de la UOM, pero yo quiero saber cómo está trabajando con vistas a crear la oposición a Perón desde dentro del peronismo” ¡Fidel estaba en todo y sabía que Vandor buscaba quedarse con el peronismo! Y por eso quería conocer cada detalle, porque le daba importancia a lo que sucediera sobre ese tema a raíz del impacto que eso tendría en la situación de Argentina y Latinoamérica.
-Usted comenzó a militar siendo aún muy joven ¿Después de tantos años y con la experiencia acumulada, cuál es el mensaje que tiene para la juventud, especialmente para quienes militan en La Fede?
En primer lugar que tengan en cuenta la necesidad de vincularse muy estrechamente con las reivindicaciones de carácter inmediato, de modo que eso les permita tener cierta preponderancia y respeto por parte de aquellos que no tienen militancia o que no saben cuál es el camino para la militancia. Y a partir de sostener esas reivindicaciones de carácter inmediato, vincularlas con aquello que tiene trascendencia, lo que tiene que ver con la disputa por el poder: algo que para los comunistas tiene que ver con la necesidad de terminar con el capitalismo y edificar una nueva construcción que esté sostenida por todo lo que entendemos como correcto, esto es, la independencia de los pueblos y la necesidad de aportar a la lucha que la situación política y social del momento exige, levantando un programa que tenga que ver con la necesidad que hay de luchar para evitar que el imperialismo nos arrastre hacia una tercera guerra mundial.
¿Y entonces qué hacer?
Para ello, resulta preciso condenar firmemente y organizativamente a los que encabezan esa ambición por dominar al mundo, que es el imperialismo como fase de este capitalismo ultra concentrado que pretende acabar con la independencia y la libertad de cada país, sometiendo a sus pueblos y en primer lugar a la clase obrera a una situación de súper explotación, de ausencia total de respeto a sus derechos, lo que lleva a un crecimiento inhumano de la pobreza y a la liquidación de todas las reivindicaciones que estén al servicio de los intereses populares. Sobre todo, debemos resistir a quienes pretenden acabar con la independencia económica lo que lleva a que, aunque formalmente aparezcan como repúblicas independientes, nuestros países estén sujetos severamente al capital más concentrado que a través de Estados Unidos, pasa a ejercer una dominación de todos los aspectos de la vida en detrimento de cosas que están entre lo más sagrado, querido y respetado que debe ser la independencia, la libertad del pueblo, pero también el respeto por las organizaciones obreras y populares que son espacios de nuestra identidad de clase imprescindibles para la resistencia y la lucha.