Desde el Movimiento Obrero y Social de Concepción del Uruguay, se advirtió sobre la gravedad de una situación que afecta a toda la comunidad de esta ciudad entrerriana. La semana pasada se dictó una conciliación obligatoria para retrotraer unos 275 despidos en la planta La China pero la orden sigue sin cumplirse. Mientras tanto, Tres Arroyos continúa adeudando sueldos y aguinaldos y la economía local que dependía en buena parte de la actividad de esta planta aviar que permanece con sus puertas cerradas sigue en cayendo en picada. “Si no detenemos este plan, este plan nos detiene a nosotros” alertó el dirigente uruguayense de la CoNAT, Víctor Hutt.
“Es desgarrador compartir el padecimiento de los trabajadores de Granja Tres Arroyos y de sus familias, un presente en el que no pueden sostener las condiciones de vida, donde todo lo que tenían y era parte de sus vidas, se apaga, se cierra, se hunde”, lamentó desde el Movimiento Obrero y Social Uruguayense (Mosu) el dirigente de la Corriente Nacional Agustín Tosco, Víctor Hutt.
Concepción del Uruguay desde hace varios meses se encuentra golpeada por la situación que atraviesan los trabajadores de la planta La China de Granja Tres Arroyos, que permanece con sus portones cerrados por la patronal. Una mañana de abril, los más de novecientos operarios que se emplean en este frigorífico se encontraron con las persianas bajas de su lugar de trabajo. La semana pasada, luego de una conciliación obligatoria, se le ordenó a la firma que retrotrajera unas 275 cesantías en su planta uruguayense. Aunque la orden dice claramente que hay que reincorporar, por lo pronto, a esta parte de los cerca de 500 trabajadores despedidos en este período, lógicamente la medida no puede hacerse nunca efectiva si las persianas continúan cerradas. Entretanto, la empresa avícola avanza en una línea similar en otras sucursales que posee en la provincia de Córdoba y en las localidades bonaerenses de Pilar, Capitán Sarmiento y Esteban Echeverría.
En un contexto de marcada precarización laboral, los trabajadores de La China habían comenzado a implementar medidas de protesta como el quite de colaboración mientras todo iba empeorando, hasta que a mediados de abril la patronal decidió cerrar la planta. Más de 900 trabajadores quedaron automáticamente en la calle y a 480 de ellos les llegó el telegrama de despido. Al día de hoy, Tres Arroyos sigue sin pagarles la segunda quincena de abril, los meses completos de mayo, junio, julio y agosto, como así también el aguinaldo.
La comunidad uruguayense palpa a diario las consecuencias de esta situación y, en primera persona, así lo reflejó Hutt a NP. “Los esfuerzos por encontrar formas de subsistencia no arrojan los resultados esperados, se hace imposible salir adelante cuando se cerraron las puertas para tantas personas al mismo tiempo y no hay mercado laboral capaz de brindar oportunidades, no hay mercado para crear emprendimientos con resultados favorables, porque además, quienes tienen empleos también realizan emprendimientos personales, porque los salarios se han caído de forma brusca”. Esto último puede atestiguarlo con absoluto conocimiento de causa. El dirigente entrerriano de la CoNAT es trabajador de la educación y puede atestiguar esto con absoluto conocimiento de causa. “Ahí podemos encontrar a cientos de docentes que además de cumplir con sus trabajos tienen que buscarse otros ingresos, porque los sueldos no alcanzan para vivir, a jubilados que lo hacen para poder comprar remedios, a instituciones de todo tipo que intentan generar recursos en un mercado congelado”, advirtió.
De cara al futuro inmediato, opinó que “no aparece una salida a la desesperación, porque además la mirada hacia el futuro se nubla al mirar un mes por venir, lo urgente impide una mirada de futuro”. Y recalcó que “esta situación no se produce por casualidad, no es un accidente en el tiempo; es el producto de políticas de gobierno y la responsabilidad es doblemente del gobierno nacional, combinando la destrucción de las industrias nacionales, por condiciones que perjudican al mercado interno y a la exportación y favorecen a la importación y, sobre todo, lo hemos visto en este tiempo y hemos anunciado el plan: leyes que perjudican a los trabajadores, como la ley bases y la ley de flexibilización laboral, que le permite a la empresa imponer sus condiciones sin que se le exija el respeto a los trabajadores, con cierres de plantas en la cara de los trabajadores y despidos sin indemnización o pagando la mitad de lo que corresponde”.
Continuando con el señalamiento de responsabilidades, Hutt no pasó por alto a “Direcciones de Trabajo que se declaran neutrales ante lo que deberían intervenir para resolver, gobiernos que miran para otro lado como el de Rogelio Frigerio ante la desesperación de miles de ciudadanos que quieren trabajar y los pisotean con estrategias de especulación financiera de las empresas que olvidan que sus riquezas fueron producidas precisamente por el esfuerzo de esos trabajadores a los que hoy tratan con desprecio”. En tal contexto, hizo hincapié en que “el sufrimiento de los trabajadores y familias de Granja Tres Arroyos llegó rápidamente a ellos, pero lentamente se irá transmitiendo al resto de la ciudad, porque esa riqueza que generaban en la planta, de la cual recogían una parte con sus sueldos, luego era volcada a cada actividad de la ciudad”.
El dirigente sindical de La Violeta Docente y representante de la CoNAT y el Mosu reflexionó a propósito de este panorama que “poco a poco vemos los despidos por goteo, cierres de comercios y pymes, cierre de la planta de YPF, destrucción del Inta e Inti, eliminación de la obra pública que generaba gran cantidad de puestos laborales y con todo esto se suman despidos y pérdidas de emprendimientos locales”. Por lo cual, remarcó, “lo que vemos en el plan económico es que esta política tiende a profundizarse, nuestras condiciones de vida tienden a seguir empeorando y cada mes que transcurre estamos peor que el anterior”.
Por lo tanto, reconoció: “Duele ver la falta de empatía e ignorancia de gran parte de la ciudadanía, que pasa por las movilizaciones de trabajadores y mira para otro lado. Es verdad que cuesta mucho ayudar porque la solución es compleja, pero al menos un acto de respeto con el otro sufriente, sabiendo, además, que ese sufrimiento de otro, muy probablemente será propio en el futuro o ya existe en menor medida”.
No obstante, también destacó que “el sufrimiento de los trabajadores de Granja Tres Arroyos tiene solución, que no es sencilla, pero nos necesita a todos luchando para exigir un cambio de las políticas de gobierno, que priorice la industria nacional, que genere la recuperación de los puestos de trabajo perdidos y devuelva el poder adquisitivo del salario”. En tal sentido, enfatizó que “nadie se salva solo en este tiempo” y que “cada lucha particular se pierde si se sostiene el modelo de terror que nos impone Milei”. Por eso, es que puso el acento en la necesidad de “cada lucha junte todas las luchas y que nos junte a todos los que estamos en la vereda de enfrente a los especuladores financieros que hoy ostentan el poder”. Finalmente, concluyó instando a ser parte de esa unidad imprescindible “a los trabajadores y trabajadoras, a los comerciantes, a los empresarios del turismo y a las Pymes, porque si no detenemos este plan, este plan nos detiene a nosotros”.