Plataformas sin derechos

Sindicales y Territorio
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Una trabajadora de Rappi insistió en que los empleados de la aplicación no tienen ninguna condición laboral y se encuentran a la deriva.

Romina, trabajadora de Rappi, sostuvo un diálogo con el programa Nada del Otro Mundo de la FM 102.3 una semana después de que Ernesto Floridia, repartidor de Glovo de 63 años, sufriera un accidente en el que la empresa solo le preguntó por la integridad del pedido a entregar.

“Cuando nos enteramos de lo que le pasó a este hombre, no nos sorprendió la respuesta de la empresa. Siempre responden así cuando nos pasa algo. La línea de atención a la que nos comunicamos, que se llama soporte, que supuestamente nos tiene que dar respuesta si nos ocurre un accidente cuando estamos en la calle haciendo nuestro trabajo, siempre nos responde así”, expresó Romina al respecto de la atención de Rappi.

En esa línea, agregó que “para cualquier accidente se manejan de esa forma. Antes que preguntar por vos preguntan si hay manera de llegar para entregar el pedido. La prioridad es que el pedido llegue, no importa cómo. Priorizan sus ganancias por encima del estado del repartidor. Eso lo tienen inculcadas todas las aplicaciones”.

A su vez, la trabajadora señala que estas empresas buscan evitar que los repartidores se organicen para conquistar derechos. Así tratan de imponer, bajo una feroz publicidad, que los mismos son “independientes” para argumentar una brutal explotación y garantizar aumentar su tasa de ganancia.

En ese sentido, Romina denunció: “nosotros no tenemos aguinaldo, vacaciones, ART, obra social o sueldo fijo. Uno sale y se la rebusca, a como dé, para tratar de llegar a fin de mes. Es más, uno se compra sus propias cosas para salir. La caja con la que nos ven pedaleando la compramos nosotros mismos. Es más, Glovo te obliga a que le pagues por el uso de su aplicación. Quincenalmente hay que pagar 250 pesos para poder trabajar con Glovo”.