Se trata del proceso que intenta determinar responsabilidades penales en la represión desatada contra el campesinado chaqueño. Entre quienes fueron citados para prestar testimonio por la Fiscalía Federal a cargo de Diego Vigay, está el dirigente del Partido Comunista del Chaco, Rubén Billa, quien formó parte del movimiento de las Ligas.
Para mayo de 2027 fue fijada la fecha de inicio del juicio oral correspondiente a la causa Ligas Agrarias II, mientras que la causa Ligas Agrarias III ya sumó para su instrucción la convocatoria a declaración indagatoria del ex comisario de la Policía de Chaco, Eduardo Wischnivetzky, con lo que se va ampliando el proceso que investiga e intenta establecer responsabilidades penales sobre los hechos de represión estatal perpetrada sobre el que fue uno de los movimientos campesinos más importantes del noreste de nuestro país, entre fines de los años sesenta y finales de los setenta del siglo pasado.
Cabe recordar que las Ligas Agrarias constituyeron un movimiento campesino que luchó en favor de la tenencia de la tierra por parte del campesinado pobre y contra las desigualdades existentes en la distribución de la renta agraria que, históricamente, ha sido y es apropiada por latifundistas y monopolios dedicados a la comercialización. Por eso fueron ferozmente reprimidos por el terrorismo de Estado, incluso desde antes de la dictadura genocida instaurada en marzo de 1976, con capítulos que se remontan al período del gobierno de Isabel Perón y José López Rega, cuando en el Chaco gobernaba Felipe Deolindo Bittel con su ministro Florencio Tenev. En ese contexto, durante 1975 ya había sido encarcelado Kike Lovey, quien era Secretario General de las Ligas Agrarias.
Luego, con el golpe cívico-militar consumado y la dictadura gobernando, las Ligas fueron una de las organizaciones más perseguidas en el noreste del país. La Junta Militar tenía claro el papel que venían jugando como factor articulador de un movimiento campesino de masas que organizó numerosas reivindicaciones en toda la región. Entre sus iniciativas en defensa de los trabajadores del campo en aquellos años, se recuerdan particularmente las caravanas que marcharon desde el centro del Chaco hasta Resistencia, encabezadas por el obispo Distéfano.
Junto a su tarea organizativa en cada localidad, las Ligas tenían un programa que promovía la Reforma Agraria y exigía que se fijaran precios sostén para la producción agrícola. Se manifestaban abiertamente en defensa de la tierra de los campesinos, tal como lo hicieron en hitos imborrables, como cuando durante la dictadura encabezada por Alejandro Lanusse enfrentaron el Plan Agrex, que pretendía entregar un millón de hectáreas del centro del Chaco a una multinacional vinculada a la propia familia Lanusse.
Cabe citar que la causa Ligas Agrarias I fue el quinto proceso por crímenes de lesa humanidad sustanciado en la provincia del Chaco. Aquel juicio se centró en los asesinatos de los dirigentes agrarios Orlando "Ñaro" Gómez Estigarribia y Carlos Piccoli y en los secuestros y torturas contra militantes de base, al tiempo que permitió reconstruir el accionar represivo del terrorismo de Estado desplegado en el interior chaqueño contra los trabajadores rurales durante la última dictadura.
A partir de mayo de 2027, la causa Ligas Agrarias II va a ser juzgada por el Tribunal Oral Federal de Resistencia y en ese proceso se investigarán las detenciones ilegales y la aplicación de tormentos contra los sacerdotes Joaquín Núñez y Gianfranco Testa, párrocos de Machagai y Quitilipi respectivamente, como así también las violaciones a los Derechos Humanos cometidas contra los militantes Carlos Páez y Aureliano Villán.
Se trata de hechos que tuvieron lugar en 1974 en la Alcaidía de Presidencia Roque Sáenz Peña, en los que aparecen como imputados el suboficial mayor Gabino Manader y el entonces comisario Eduardo Wischnivetzky. En este juicio, entre quienes fueron citados para prestar testimonio por la Fiscalía Federal a cargo de Diego Vigay, está el dirigente del Partido Comunista del Chaco, Rubén Billa, quien en aquellos años formó parte del movimiento de las Ligas Agrarias.
Por su parte, también se encuentra en etapa de instrucción la causa Ligas Agrarias III, en cuyo contexto el 2 de julio la jueza federal Zunilda Niremperger tomó declaración indagatoria a Wischnivetzky, quien podría ser imputado también aquí por cuatro casos de privación ilegal de la libertad, tormentos y violencia sexual, crímenes que fueron perpetrados contra trabajadores y trabajadoras rurales de la zona de Villa Berthet, entre 1976 y 1978.
Los delitos cometidos contra integrantes de las Ligas Agrarias también fueron juzgados en otras causas de lesa humanidad. En la caratulada como Brigada I se condenó a los responsables de las torturas sufridas por Walter Valentín Medina, Vicente Canteros y Juan Lenscak; en la causa Masacre de Margarita Belén, a los asesinos de Alcides Bosch, Horacio Yedro y Arturo Franzen; en Brigada II, a los responsables de la desaparición de Sara Fulvia Ayala y Crisólogo Morel y de los tormentos contra Mauricio Berger. Mientras que en la causa Brigada III se hizo lo propio con los autores de las detenciones ilegales y tormentos contra Ramón Henríquez, Rodolfo Valetto, Adolfo Galo y Olga Chamorro, además de las desapariciones de Abel Arce y José Oviedo.
En tanto que en 2021, el Tribunal Oral Federal de San Martín condenó a integrantes del Batallón de Inteligencia 601 en el marco de la causa Contraofensiva, que incluyó entre otros hechos, las desapariciones de los dirigentes chaqueños de las Ligas Agrarias Hugo Vocouber, Luis Alberto Fleitas y Armando Molina en 1980.
El ejemplo de lucha de las Ligas Agrarias nos convoca a redoblar esfuerzos en el actual contexto y a impedir que se consume la vía libre para la extranjerización de la tierra promovida en el proyecto de ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada que la próxima semana se debatirá en el Congreso. Y se repudiará en las calles.