Esta es la convocatoria que hizo el ministro de Seguridad Nacional del Estado de Israel, Itamar Ben Gvir, durante el fin de semana en una intervención pública en la que instó a profundizar la limpieza étnica que el régimen encabezado por Benjamin Netanyahu viene perpetrando en la Franja de Gaza. En este marco, el próximo sábado se realizará una nueva marcha en Buenos Aires en solidaridad con el pueblo palestino y para exigir el fin de este genocidio.
El Ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, convocó públicamente a que sean asesinadas de “treinta a cuarenta personas” cada noche en la Franja de Gaza. Lo hizo al participar en un podcast que se publicó durante el fin de semana en el que al referirse a los palestinos, también aseveró que en territorio gazatí y en la Cisjordania que el Estado de Israel ocupa ilegalmente, “hay personas que no merecen vivir porque ni siquiera son personas”, por lo que instó a que se lleve a cabo esa cantidad cotidiana de asesinatos que según su parecer, debe alcanzar “no sólo a quienes representan una amenaza inmediata”. Ergo: llamó a seguir asesinado a civiles y niños, tal como viene haciendo sistemáticamente el régimen fascista de Tel Aviv.
Con estas declaraciones Ben Gvir logró algo impensado: colocarse a la derecha del genocida Benjamin Netanyahu. De esta forma, cuestionó al mandatario con pedido de captura internacional por crímenes de guerra, puesto que, de acuerdo a sus argumentos, disminuyó los ataques sobre la Franja Gaza en el contexto de lo acordado en el “Plan de Paz”, que promueve cínicamente el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, otro de los principales responsables de este exterminio étnico. Antes de estos repudiables dichos de Ben Gvir, los ataques a la Franja venían aumentando semana tras semana. Algo que ya había sido advertido por el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), que señalara hace unos días que esa escalada de agresiones del enemigo sionista ponía en peligro el mencionado “Plan de Paz”.
Evitando siempre todo eufemismo, el Ministro de Seguridad israelí agregó que resulta preciso expulsar a la población palestina de Gaza para “fomentar la instalación de asentamientos judíos”, algo que la propia ONU califica como un intento de limpieza étnica. Pero Ben Gvir puede quedarse tranquilo, porque la Junta de Paz que creó Trump acaba de adjudicar el primer contrato de obras para la “reconstrucción” de la Franja de Gaza, cuya infraestructura el Estado de Israel viene destruyendo desde hace varios años.
En este caso, el “aporte humanitario” se trata de una base militar que, una vez construida, va a ser utilizada por alrededor de 150 soldados de Marruecos, un aliado clave para el régimen encabezado por Netanyahu, cuyas tropas forman parte de la futura “Fuerza Internacional de Estabilización” que impulsa Washington.
Precisamente la profundización de tal limpieza étnica fue denunciada días atrás por el FPLP, al señalar que “la escalada sionista en curso en Jabal Ras al-Ain, en Qusra, Jalud, Qaryut y decenas de otras aldeas palestinas en la Cisjordania ocupada, representa un nuevo capítulo de la agresión sistemática y una campaña de terror destinada a desplazar y desarraigar al pueblo palestino de su tierra”.
El Frente hizo hincapié en que este nuevo putsch se viene ejecutando mediante incursiones en aldeas, confiscación de tierras, ataques contra agricultores y el establecimiento de asentamientos que tienen como objetivo “fragmentar las comunidades palestinas e imponer una realidad colonial permanente en la Cisjordania ocupada”. Con ese mismo énfasis denunció que “la escalada de crímenes cometidos por el enemigo israelí y las bandas de colonos en aldeas, ciudades y campos de refugiados de Cisjordania se produce bajo la protección y el apoyo del ejército enemigo”, pero también al amparo del “continuo silencio internacional sobre estos crímenes”.
Por lo tanto, responsabilizó “a la comunidad internacional por su silencio y complicidad política”, al tiempo que demandó que tenga “una postura política y jurídica concreta que ponga fin a la impunidad, detenga la construcción de asentamientos, el desplazamiento forzoso y la confiscación de tierras, y responsabilice al enemigo sionista y a los colonos por sus crímenes continuos”.
En el marco de la campaña de solidaridad global de los pueblos con Palestina, el próximo sábado 22 de agosto se realizarán actividades en distintos puntos de nuestro país. En la Ciudad de Buenos Aires, la convocatoria está planteada para las tres de la tarde en la esquina de Corrientes y Callao bajo la consigna “Argentina es antisionista”. Entre las reivindicaciones centrales que el Comité Argentino de Solidaridad con el Pueblo Palestino resalta de cara a la marcha de este sábado en CABA están el repudio al genocidio en Gaza y a los pogromos en Cisjordania, así como también la exigencia de libertad inmediata para los más de 9.600 presos políticos palestinos en las mazmorras del sionismo.