Sobre el nuevo período político que se abre en su país, el Partido Comunista del Perú - Patria Roja afirmó que la hija del dictador “juramenta rodeada de la ultraderecha internacional, representantes del neoliberalismo más cruel y del colonialismo financiero, que expresan el avance del autoritarismo”.
“Hace más de doscientos años, nuestros próceres y precursores -desde Túpac Amaru II, Micaela Bastidas y Juan Pablo Vizcardo y Guzmán, hasta San Martín, Bolívar y los miles de anónimos campesinos, indígenas y mestizos que dieron su sangre en las batallas- nos legaron un sueño: una Patria libre, soberana y justa”, reflexionó el Partido Comunista del Perú - Patria Roja (PCP-PR) al celebrar este martes el 28 de julio, día en que el General José de San Martín proclamó la independencia de nuestro hermano país en 1821.
En este sentido, recalcó que “ellos no lucharon por cambiar un rey por otro; lucharon por romper las cadenas de la opresión y construir una nación donde el trabajo, la tierra y la dignidad fueran del pueblo”. Por lo tanto, indicó que “su mayor enseñanza fue el patriotismo combativo”, ya que “amar la Patria no es adornarla con banderas, sino construirla con sacrificio, unidad y conciencia”.
Lo que afirma el PCP-PR cobra aún más relevancia este año, porque el mismo 28 de julio, en una ofensa a los libertadores que lucharon por la independencia peruana y de. nuestra patria grande, asumió como presidenta Keiko Fujimori, quien llega al Palacio de Pizarro tras tres intentos electorales, pero con un Congreso que desde hace varios años está hegemonizado por la fuerza política que lidera.
La ceremonia de asunción de la hija del fallecido dictador Alberto Fujimori y su primera fila de asistentes reflejan una pintura del actual escenario de representación política de la región. Ahí estaban Javier Milei, el boliviano Rodrigo Paz, el chileno José Antonio Kast, el ecuatoriano Daniel Noboa, el hondureño Nasry Asfura, Santiago Peña de Paraguay y José Raúl Mulino de Panamá; toda la runfla de la derecha continental gobernante al servicio del imperialismo yanqui.
Ante esa audiencia, Fujimori delineó algunos de los principales rasgos de lo que espera que sea su gobierno. “Las Fuerzas Armadas asumirán temporalmente el liderazgo de las operaciones de seguridad y del control interno, en estrecha coordinación con la Policía Nacional, hasta establecer plenamente la autoridad del Estado”, puntualizó la flamante presidenta ultraderechista peruana y enfatizó que les brinda su “respaldo político” a militares y policías para que “cumplan con firmeza su misión”, que no precisó de qué se trataría más allá de las generalizaciones y frases hechas de la derecha sobre el combate a la “inseguridad” y el establecimiento del “orden”.
Por su parte, el PCP-PR sostuvo que Fujimori “juramenta rodeada de la ultraderecha internacional, representantes del neoliberalismo más cruel y del colonialismo financiero, que expresan el avance del autoritarismo”. En tal escenario, advirtió que “la identidad nacional no se negocia ni se vende” y tras indicar que “ellos quieren fragmentarnos con el odio y el racismo para saquear mejor nuestras riquezas”, destacó que “nosotros levantamos la bandera de la unidad del Perú profundo: el campesino andino, el nativo amazónico, el obrero de la ciudad, el poblador de los pueblos jóvenes, porque todos somos una misma fuerza histórica”.
Por todo ello, el Partido Comunista del Perú - Patria Roja hizo hincapié en que resulta preciso “construir un Perú Nuevo dentro de un Mundo Nuevo”. Es decir, un proyecto para “un Perú que recupere el ejemplo de nuestros héroes: soberanía sobre nuestros recursos naturales, industrialización al servicio del pueblo, educación y salud como derechos universales”. Para lo cual, aseguró que es necesaria la construcción de una Asamblea Constituyente. En este contexto adverso, convocó a organizarse y movilizarse con el objetivo de “ejercer el poder popular para arrebatarle el destino al fujimorismo y a la derecha internacional”.