La Casa de la Amistad con Cuba de esa provincia organizó un acto en apoyo al pueblo cubano y en repudio al bloqueo imperialista. La cita fue en la capital provincial para conmemorar el 73 aniversario del Asalto al Moncada y entre las organizaciones participantes estuvo el Partido Comunista.
En “Mala Palabra Casa Librera” y convocados por la Casa de la Amistad con Cuba de Neuquén, militantes sociales, sindicales y de derechos humanos de esta provincia patagónica se dieron cita para rendir homenaje a quienes protagonizaron la gesta del 26 de julio de 1953, fecha que el pueblo cubano conmemora como el Día de la Rebeldía Nacional. En este encuentro se dejó en claro que “la solidaridad con Cuba no se apaga”. También hubo historia y memoria de la mano del relato que hizo el arquitecto Luis Grisolia, quien transmitió su experiencia de estudio y trabajo en la Isla en 1963 y 1991, dos momentos clave de la historia del proceso revolucionario cubano, donde ejerció solidariamente su profesión en el Plan de Reordenamiento Territorial, Regional y Urbano. Mientras que la música se hizo presente con los trovadores Oscar “Chino” Carrasco y Carlos Tendler.
Se trató de una convocatoria más que necesaria, en momentos en los que Estados Unidos no deja de apretar la presión que desde hace más de sesenta años viene ejerciendo sobre su vecino rebelde y digno mediante un bloqueo que, desde enero pasado, se profundiza con un asfixiante cerco energético que impide la llegada de petróleo, afectando cada aspecto de la vida cotidiana y buscando erosionar a la Revolución.
Ahí estuvo presente la militancia el Partido Comunista de Neuquén y del Alto Valle de Río Negro. Víctor Frías, repsonsable del Organización del PC rionegrino, destacó que el acto demostró "que la solidaridad con Cuba para nosotros es constante". Y agregó que "la Casa continúa sumando organizaciones y a personas que deseen trabajar la solidaridad con el pueblo cubano". Por lo que aseguró que el crecimiento de este espacio “es fundamental para la defensa del proyecto socialista en Cuba ante las difucultades actuales, y para la defensa de un modelo económico y social en plena vigencia, el del Socialismo".
En este duro contexto, por su parte la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba hizo pública su condena a lo que no dudó en calificar como una “agresión genocida” de Washington, que representa un castigo colectivo contra todo el país. A la vez, alertó que está en curso una “nueva ola de macartismo” y ante esto ratificó que el pueblo y el gobierno continúan firmes en su camino de libre determinación, independencia y en la construcción del socialismo que, subrayó, “son pilares innegociables”.
El Parlamento cubano advirtió acerca del peligro que trae aparejada esa ola represiva y macartista impulsada desde el norte, por lo que convocó a sus pares del resto del mundo a sumar voluntades para impedir que Washington concrete su amenaza de una agresión militar abierta contra Cuba y llamó a “ponerle fin al cerco económico y defender la paz, la amistad y la solidaridad”.
Al respecto, señaló que las recurrentes amenazas de agresión militar por parte de Estados Unidos constituyen un crimen internacional según lo que puntualiza la propia Carta de las Naciones Unidas. Y, en este sentido, anticipó que si EE.UU. se dispone a atacar con las armas a Cuba, va a enfrentar la resistencia del pueblo, “provocando muertes, destrucción y un baño de sangre, sin lograr el objetivo de subordinar al país al dictado neocolonial ni retornar al modelo previo a la Revolución”.