Ante esta conmemoración, el Frente Democrático por la Liberación de Palestina, condenó los crímenes que sigue cometiendo el Estado de Israel contra su pueblo y convocó a que la comunidad internacional tome una clara posición respecto a esta situación para que “cese la violencia y el terrorismo contra más de 9.600 de nuestros heroicos combatientes por la libertad en prisión”. En lo que va del siglo XXI, el sionismo encarceló a más de diez mil niños en Cisjordania, Jerusalén del Este y la Franja de Gaza.
“Este año coincide con un momento en que los crímenes del enemigo israelí contra los presos palestinos, hombres y mujeres, han alcanzado un nivel sin precedentes desde la ocupación de Cisjordania y la Franja de Gaza en 1967”, denunció el Frente Democrático por la Liberación de Palestina (FDLP), al cumplirse el Día del Prisionero Palestino que, desde 1974, se conmemora cada 17 de abril como un modo de honrar a quienes resisten en las prisiones del Estado de Israel, pero también para visibilizar las aberrantes condiciones de detención que padecen y exigir su liberación.
El 17 de abril de 1971 se produjo un canje de prisioneros en el que el Estado sionista liberó a Mahmoud Bakr Hijajzi, líder guerrillero de Fatah y primer preso político en la lucha por la liberación palestina. Poco después, en 1974, esta fecha quedaría instituida como el Día del Prisionero palestino para honrar, en nombre de él, a todos los palestinos que caen en las garras de su invasor y son enviados sin derechos ni garantías a las mazmorras sionistas.
Al respecto de esta conmemoración, el Frente denunció que “la guerra de hambre, tortura, negligencia médica y aislamiento, han provocado el martirio de casi noventa prisioneros desde el 7 de octubre” (Ndr:de 2023). Y remarcó que “esta política fascista se ha intensificado durante los últimos dos años y medio de la guerra de exterminio contra nuestro pueblo en la Franja de Gaza”. En los mismos términos de repudio puntualizó que a ello se ha sumado el afianzamiento del “sistema de asentamientos del enemigo, que legaliza el asesinato de combatientes por la libertad mediante la ‘Ley de Ejecución de Prisioneros’, lo que expresa “la incapacidad del enemigo para detener la resistencia de nuestro pueblo”, al tiempo que “revela su fascismo y brutalidad en el trato a los prisioneros, cometiendo crímenes sin precedentes, incluso en el trato a los detenidos de los movimientos de liberación nacional por parte de los estados colonizadores en el siglo 20”.
El FDPLP hizo además un llamado a la comunidad internacional para que reclame de inmediato el cese de “la violencia y el terrorismo sionistas desenfrenados contra más de 9.600 de nuestros heroicos combatientes por la libertad en prisión”. Entre ellos hay al menos 84 mujeres, 51 periodistas y 350 niños tras las rejas del régimen de Netanyahu. Estos atropellos, sostuvieron desde esta construcción frentista palestina de ideología marxista, se llevan adelante “en violación del derecho internacional y de los Convenios de Ginebra” y como “una extensión de la guerra de exterminio contra nuestro pueblo”.
Sobre estas prácticas violentas sostenidas durante décadas por Tel Aviv, el Frente Democrático por la Liberación de Palestina, precisó que las mismas se cometen “con extremo sadismo y deleite ante el silencio del mundo, salvo por algunas tímidas condenas que las autoridades enemigas han ignorado por completo”. Tras lo que recordó que recientemente el Parlamento israelí sancionó una ley “fascista y racista”, que permite ejecutar prisioneros palestinos, algo que “muchas organizaciones internacionales de derechos humanos consideran una muestra de venganza por parte del gobierno más fascista desde el establecimiento de la ocupación, dirigida contra nuestro pueblo y nuestros prisioneros”.
Pese a esto, el Frente subrayó que “las autoridades enemigas israelíes no lograrán sus objetivos con esta ley”. Mientras que condenó “todas las formas de crímenes cometidos contra nuestros prisioneros, incluyendo la propagación del terror entre el pueblo palestino y la intimidación a los combatientes de la resistencia para disuadirlos de resistir la ocupación”. Condena que hizo extensiva a “la criminalización de la lucha contra la ocupación” con la que pretende “socavar nuestro proyecto nacional que recibe cada día un apoyo creciente de la comunidad internacional, que incluye el repudio de los crímenes contra el movimiento de liberación nacional palestino, lo que aísla y margina aún más al enemigo”.
Hay que recordar que desde que en 1967 ocupó militarmente la Franja de Gaza y Cisjordania, incluyendo Jerusalén Oriental, Israel detuvo a más de un millón de palestinos sobre una población de 4.5 millones. Mientras en lo que va del siglo XXI, encarceló a más de diez mil niños en Cisjordania, Jerusalén del Este y la Franja de Gaza, de los que más del sesenta por ciento fueron sometidos a torturas, tal como consta en un informe presentado por la Asociación de Presos Palestinos.
Como potencia ocupante del territorio de Palestina, las fuerzas militares sionistas (con las que Javier Milei bailó arriba del escenario en el acto central por un nuevo aniversario de la fundación del Estado de Israel) han llevado a cabo sistemáticamente estas políticas, amparándose en una legislación que, basada en un criterio supremacista, es aplicable únicamente contra la población de origen palestino. Esto alienta detenciones masivas de carácter “administrativo” y, siempre con el aval de estas leyes xenófobas, se hacen efectivas capturas por tiempo indefinido. Es decir, no se presentan cargos ni se somete a juicio al prisionero: se lo encierra y punto.
El salvajismo sionista, alimentado por el imperialismo yanqui, transgrede así todos los fundamentos del debido proceso y numerosas convenciones del Derecho Internacional. Otra de las grandes víctimas de un mundo en el que el capitalismo en crisis pretende naturalizar el genocidio y las guerras de exterminio en nombre de la paz.