El Secretario General del Partido Comunista de la Argentina, Jorge Alberto Kreyness, analizó el escenario mundial marcado por la ofensiva bélica del imperialismo yanqui y sus efectos económicos y políticos para toda la humanidad. En este marco, denunció la “relación más estrecha que nunca con Estados Unidos” por parte del gobierno argentino y su alineamiento a un bloque que “viene perdiendo peso en el escenario internacional”.
“La administración Trump decidió recurrir al uso de la fuerza militar para sostener la condición de Estados Unidos como superpotencia, en medio de una crisis económica que debilita su peso en el escenario mundial”, sostuvo el secretario general del Partido Comunista de la Argentina, Jorge Alberto Kreyness, al referirse al papel que Washington viene profundizando en un contexto en el que quedó en el centro de la escena por la agresión que, junto a Israel, despliega contra Irán. Lo hizo en el programa “Galiza Emigrante”, de la Federación de Asociaciones Gallegas de la República Argentina, conducido por Lorena Lores, que se emite los sábados de 13 a 15 por Radio del Pueblo.
El dirigente del PC remarcó que Washington “quita respaldo a la ONU, trabando su funcionamiento mediante el veto y el desfinanciamiento de sus agencias, porque ya no puede imponer su peso en la diplomacia internacional”.
Ante esta situación, de declive mundial de su hegemonía y de pérdida de peso en Naciones Unidas (donde recientemente su voto a favor de la esclavitud contó con la solitaria compañía del régimen de Benjamín Netanyahu y del gobierno dizque libertario de Javier Milei) “el recurso que le queda es actuar como el matón del barrio”. Algo que no sólo evidencian los bombardeos contra la República Islámica, sino también los lanzados sobre Carcas, junto al secuestro del presidente Nicolás Maduro y de la diputada Cilia Flores. A la vez, señaló que Donald Trump con su corolario de la Doctrina Monroe “transformó el Caribe en una especie de mar propio, donde se arroga el derecho de atacar a quien quiera, mientras recrudece el bloqueo contra Cuba”.
Al referirse puntualmente a lo que sucede en Asia occidental, sostuvo que “la agresión conjunta de Israel y Estados Unidos contra Irán pretendió ser una guerra de corto plazo, pero la República Islámica ha demostrado una fuerte capacidad de resistencia, sosteniendo la defensa e incluso contraatacando”. Y agregó: “Este conflicto también debe analizarse por sus consecuencias sobre la actividad económica, industrial y financiera a escala global, a partir de la escasez de combustible que comienza a registrarse por el cierre del estrecho de Ormuz y la respuesta iraní a los ataques contra sus refinerías con acciones de similar magnitud sobre Israel”.
En esa línea, el Secretario General del PC remarcó que estas acciones “debilitan al poder económico estadounidense, al generar una presión inflacionaria asociada al aumento del precio de los combustibles, que ya se incrementaron un 35 por ciento, con el consiguiente impacto sobre otros bienes de consumo y el encarecimiento general del costo de vida”. Y añadió otra consecuencia que se expresa en los frentes internos de Estados Unidos e Israel: “crecen las oposiciones a las políticas de Trump en Estados Unidos y a las de Netanyahu en Israel, lo que coloca a ambos gobiernos en serias dificultades”.
Asimismo, Kreyness recordó que Donald Trump “debe enfrentar en noviembre las elecciones de medio término y su campaña se verá afectada por la prolongación de esta guerra, que ya lleva cuatro semanas sin señales de resolución y, mucho menos, de un desenlace favorable para Estados Unidos e Israel”. Y precisó: “Si bien Irán también sufre las consecuencias, porque los ataques afectaron infraestructuras y su economía debe sostener el aumento del gasto militar, en el caso de Estados Unidos —que ya cuenta con un presupuesto militar de 860 mil millones de dólares— se plantea incrementarlo en otros 200 mil millones. Esto implica más gasto público que agrava los déficits gemelos: el fiscal y el comercial, ya que EEUU importa más de lo que exporta”.
Todo esto ocurre, subrayó, “en un mundo atravesado por un proceso de desdolarización, con países que avanzan en intercambios en monedas nacionales, lo que debilita la demanda internacional de dólares”. Y aclaró: “Esto no significa que el dólar haya dejado de ser la principal moneda del mundo, pero sí que se observa una tendencia a la disminución de su capacidad de influencia”.
Como ejemplo, destacó que este proceso se verifica con fuerza en el comercio entre China y Rusia, así como en otros países del BRICS, y recordó que la República Popular China ya paga en yuanes el petróleo que adquiere a Arabia Saudita, nada menos que el principal socio estadounidense en el comercio petrolero.
De todos modos, advirtió que la guerra impulsada por imperialismo yanqui y el sionismo “también afecta las transacciones financieras y altera las cadenas de suministro”, al tiempo que “algunos países comienzan a tomar distancia del conflicto”. Esto puede observarse con claridad en el caso de Europa, “donde varios gobiernos rechazaron el intento estadounidense de conformar una coalición para ‘liberar el estrecho de Ormuz’, una acción que ni siquiera Estados Unidos se anima a encarar directamente”.
Asimismo, señaló que Irán “permite el paso de buques chinos y de otros países no hostiles, y recientemente habilitó el tránsito de embarcaciones españolas”, en referencia a la posición adoptada por el presidente Pedro Sánchez, quien fue el primero en desmarcarse del intento de Washington de arrastrar a Europa a la guerra. Dichas posiciones, afirmó, “generan divisiones tanto dentro de la Unión Europea como en el seno de la OTAN”.
Con este telón de fondo, Kreyness alertó que en América Latina “ya comienzan a sentirse los efectos de una situación compleja y de gran gravedad”. Y cuestionó que “Javier Milei y el canciller Quirno hayan declarado a Irán como enemigo de la Argentina, lo que coloca a nuestro país en el centro del conflicto y pone en riesgo la seguridad de la población”. En tanto que, lamentó el gobierno argentino “respalde sistemáticamente las posiciones de Estados Unidos e Israel en los organismos internacionales, mientras se espera la llegada del portaaviones USS Nimitz, se impulsa la instalación de una base estadounidense de submarinos en Ushuaia y se profundiza la privatización y extranjerización de los bienes naturales del país”.
Para concluir, manifestó que todo esto “configura una relación más estrecha que nunca con Estados Unidos” y denunció que se trata de “una política equivocada, que alinea a la Argentina con un bloque que viene perdiendo peso en el escenario internacional”. Frente a lo cual, el llamado que viene haciendo el Partido de la Argentina a fortalecer la unidad antiimperialista resuena, cada día que pasa, como una prioridad más urgente.