Desde la Franja de Gaza, el Comité Palestino de Solidaridad con el Pueblo Saharaui hizo un llamamiento urgente a la ONU para que actúe en pos de salvar la vida de los presos políticos del campamento independentista del Sáhara Occidental de Gdeim Izik, quienes se encuentran en huelga de hambre hace tres semanas.
El saharaui y el palestino son dos pueblos que están unidos por la tragedia que deriva de la ocupación y el genocidio que contra ellos perpetran dos regímenes aliados, los que encabezan en el Reino de Marruecos Mohamed VI y en Israel Benjamín Netanyahu, quienes además reconocen el mismo patrocinio en Washington. Por eso a nadie puede sorprender que los lazos entre ambos pueblos con una historia común de resistencia y lucha por su derecho a la autodeterminación se fortalezcan día a día, tal como lo acaba de expresar desde la Franja de Gaza, el Comité Palestino de Solidaridad con el Pueblo Saharaui, al hacer un llamamiento urgente a la ONU, instándola a que actúe de inmediato “para salvar la vida de los presos políticos saharauis que se encuentran en huelga de hambre”.
El pronunciamiento fechado el último domingo, además de dirigirse a las Naciones Unidas y a su Enviado Personal para el Sáhara Occidental, se hizo extensivo a líderes y personalidades internacionales como el Papa León XIV, el Secretario General de la Liga Árabe, Nabil Fahmy, también al Presidente de la Unión Africana, Évariste Ndayishimiye, y al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk .
De lo que se trata es de que todos ellos actúen de forma urgente con el fin de salvar la vida de los presos políticos saharauis que se encuentran en huelga de hambre desde el 23 de septiembre en cárceles marroquíes, entre los que el colectivo más numeroso es el de los presos del Grupo de Gdeim Izik. Tal como lo sostuvo desde Gaza el Comité Palestino, “permanecen en prisiones marroquíes desde hace años a raíz del desmantelamiento del campamento de protesta pacífica de Gdeim Izik, que fue levantado por civiles saharauis para reivindicar sus derechos legítimos”.
En este sentido, exigió “una acción inmediata que garantice la integridad física de los huelguistas y su acceso a la atención médica necesaria conforme a las normas humanitarias y jurídicas internacionales”. Del mismo modo, el Comité Palestino de Solidaridad con el Pueblo Saharaui hizo referencia “a que las instancias internacionales ejerzan presión para detener las violaciones contra sus derechos y dignidad”. A la par de ello, subrayó que resulta preciso “trabajar por la liberación inmediata, total e incondicional de todos los presos políticos saharauis”.
A partir de la experiencia vivida en carne propia, desde Palestina se indicó que “la vida de los presos no admite dilaciones ni cálculos políticos, ya que cualquier retraso podría empeorar los graves riesgos que pesan sobre ellos”, por lo cual insistió con que la ONU debe traducir sus posiciones humanitarias en “medidas prácticas y urgentes”.
El Grupo de Gdeim Izik está conformado por militantes defensores de los derechos humanos saharauis que fueron condenados por el régimen de Rabat tras el desmantelamiento, entre octubre y noviembre de 2010, del campamento de protesta de Gdeim Izik que estaba ubicado en el Sáhara Occidental, cerca de El Aaiún, localidad donde a raíz de eso hubo protestas que fueron ferozmente reprimidas por las fuerzas de ocupación de Rabat. El saldo trágico de aquella represión fue de una veintena de civiles saharauis asesinados, según confirmó el Frente Polisario.
Después de ese episodio, varios militantes saharauis fueron detenidos. Marruecos los condenó a penas severísimas durante procesos amañados, tal como lo denunciaron oportunamente diferentes organizaciones de Derechos Humanos. Hoy llevan adelante una medida de protesta extrema desde prisión y reciben el apoyo de un pueblo, como el palestino, que representa un ejemplo mundial de resistencia y dignidad humana.