“Luchar y organizarse sirve”, sostuvo la dirigente del MUI de la Universidad Nacional del Chaco Austral, Tania Galván, al reflexionar sobre la decisión de la Corte que obliga a que el gobierno cumpla con los artículos 5 y 6 de la Ley de Financiamiento Universitario. De todas formas, aclaró que “todavía queda mucho por conseguir y, por lo tanto, mucho por disputar”.
“Creo que esto sirve muchísimo para llevar el mensaje que dice que salir a las calles y organizarse vale la pena”, señaló desde el Movimiento Universitario de Izquierda de la Universidad Nacional del Chaco Austral (UNCAUS), Tania Galván, estudiante de la carrera de Psicología en la sede académica de la ciudad de Roque Sáenz Peña, al referirse a la reciente decisión de la Corte Suprema de Justicia de la Nación de dejar firme la medida cautelar que obliga al gobierno a pagar una recomposición salarial superior al cincuenta por ciento. Con este fallo, además y conforme a lo estipulado en la ley dos veces aprobada por el Congreso pero hasta el momento incumplida por el Ejecutivo, se eleva el presupuesto destinado a las becas estudiantiles y se reafirma el llamado a paritarias, más allá de lo acordado algunas semanas atrás entre las autoridades del gobierno y los rectores del Consejo Interuniversiatorio Nacional, negociación por demás insuficiente y criticada oportunamente por el MUI.
Con la complicidad de la Cámara de Apelaciones el gobierno de Javier Milei se amparó en un recurso judicial extraordinario con el que convirtió en letra muerta lo establecido en la ley aprobada y anuló sistemáticamente su aplicación efectiva. En este caso, la Corte se expidió a favor de darle curso a la implementación de los artículos 5 y 6 de la Ley 27.795 de Presupuesto Universitario, algo que sienta un precedente jurídico importante para su revalidación integral.
El artículo 5 dice que el Ejecutivo Nacional debe “recomponer los salarios docentes y no docentes del sistema universitario nacional a partir del 1° de diciembre de 2023 y hasta el mes de sanción de la presente ley por la variación acumulada de la inflación informada por el Indec durante dicho periodo”, por lo cual “desde el mes siguiente a la sanción de la presente ley y hasta el 31 de diciembre de 2024 deberá actualizar los salarios de forma mensual y conforme a la inflación informada por el Indec”.
Por otra parte, también sostiene que “los aumentos otorgados por el Poder Ejecutivo Nacional en el Programa 26 de ‘Desarrollo de la Educación Superior’ para la asistencia a salarios docentes y no docentes entre el 1° de diciembre de 2023 y la fecha de sanción de la presente ley deberán tomarse a cuenta de la recomposición que tiene por objetivo la presente ley”.
Por su parte, el artículo 6 deja en claro que lo establecido en el artículo 5 “no será de aplicación, siempre y cuando, las paritarias a nivel general del sector docente y no docente para el año 2024 sean acordadas y rubricadas por el Poder Ejecutivo nacional y las federaciones que representan a los trabajadores de la Educación superior y las escuelas preuniversitarias”, algo que nunca tuvo lugar en dicho período.
Con este telón de fondo y recordando las cuatro jornadas de movilización que se sucedieron desde abril de 2024 a la actualidad en el marco de las Marchas Federales Universitarias, Tania Galván insistió con que “este paso demuestra que tiene sentido resistir, aunque después de tanto que pasamos muchos podrían preguntarse para qué sirve organizarse y luchar, pero cuando pasan estas cosas y pese a que se trate de un triunfo parcial, queda en evidencia que hay un horizonte al que podemos aspirar y que vale la pena seguir organizándonos”. Por eso es que reafirmó que “este es el camino correcto: el de la organización, la resistencia y la lucha”.
Sin dudarlo, hizo hincapié en que “por sobre todo debemos seguir formándonos”, al tiempo que subrayó que “desde el MUI estamos convencidos de que no es sólo una cuestión de organización, sino también de formación política, que es lo que nos permite poder dar los debates y disputar en mejores condiciones”. Entre esos debates aparece aquel vinculado a cuál es la mejor manera de continuar la lucha después de esta decisión de la Corte. “Ese es todo un debate”, reconoció Tania y añadió que “vemos en el Centro de Estudiantes de la facultad que hay una tendencia a pasar de la imagen combativa de las marchas a dar vuelta la página y, entonces, parece que el Centro sólo sirviera para entregar fotocopias y organizar fiestas”. Por lo que resulta preciso puntualizar que “aquí todavía no ganamos la cuestión de fondo, porque todavía queda mucho por conseguir y, por lo tanto, queda mucho por disputar”.
Ante un escenario abierto y luego de este paso adelante, la estudiante de Licenciatura en Psicología de la UNCAUS consideró que “ahora ante el receso vacacional de invierno tenemos que evitar que esto quede planchado y eso quiere decir que la cosa no tiene que ver solamente con salir a una marcha”. En tal sentido, admitió que “aunque estamos contentos con esta victoria parcial que se consiguió, sabemos que la lucha es mucho más grande y que tiene que ver con una articulación con el movimiento obrero y campesino”, ya que “no solamente queremos una universidad diferente sino un país diferente”.
Hacia esos objetivos, y con la unidad de las luchas como brújula, aseguró que “la respuesta es redoblar la militancia articulando con los movimientos obrero y campesino, y esa es una respuesta que debemos ir armando y construyendo entre quienes formamos parte del MUI para ver cómo sacamos esa propuesta al resto de la comunidad universitaria, para que se nos vea como un colectivo diferente dentro de un Centro de Estudiantes que desde hace mucho tiempo es controlado por Franja Morada”.