La comunidad universitaria convoca a una jornada que busca erigirse en un cabildo abierto que denuncie los ataques del gobierno contra el pueblo en su conjunto.“Milei se ha propuesto destruir el Estado y todas las conquistas populares y, como parte de eso, a la propia Universidad”, advierte Jorge Cohen, quien es docente de posgrado en Medicina del Trabajo en las universidades nacionales de Cuyo y el Comahue.
Ayer, a pocas horas de que se lleve a cabe la Marcha Federal Universitaria, la Presidencia Milei hizo pública la Decisión Administrativa 20/2026 que lleva las firmas del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y del ministro de Economía, Luis Caputo, por la que se confirma un nuevo recorte sobre varias áreas sumamente sensibles del Presupuesto 2026. En este caso, se recortan nada menos 2.5 billones de pesos para satisfacer las exigencias del FMI y con la intención de tapar agujeros de un plan económico-financiero que hace agua por todos lados. Incluso, en su intención de blindar el superávit a costa del desguace de todas y cada una de las funciones sociales y del Estado y del consiguiente desmantelamiento de derechos que esa política ocasiona.
En un contexto de caída de la actividad económica y de la recaudación, tal como viene sucediendo desde el primer instante de este gobierno en la Casa Rosada pero de manera cada vez notoria, la nueva ronda del ajuste le apunta por debajo de la línea de flotación a la obra pública y a los sistemas de educación, ciencia, tecnología y salud. Todo en medio de un escenario en el que recientemente el gobierno anunció fuertes aumentos para los boletos de colectivos y ferrocarriles, algo similar a lo que pasa con las tarifas de los servicios de gas y electricidad como consecuencia de una pronunciada quita de subsidios.
La Marcha Federal Universitaria con el apoyo de distintos sujetos sociales que son víctimas del ajuste de Milei y el FMI se inscribe además en momentos en los que acaba de darse a conocer un informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso en el que se advierte que durante el primer cuatrimestre del año, las transferencias de recursos nacionales al Pami registraron una caída real de 54,4 por ciento respecto a idéntico período de 2025. A esto se suma la situación que se vive por la falta de pago a los trabajadores de la salud que prestan servicios para la obra social de los jubilados y pensionados, a quienes desde hace poco más de dos años, la Presidencia Milei les quitó varios derechos adquiridos, como aquel que garantizaba la entrega sin cargo de medicamentos por los escasos haberes jubilatorios que perciben.
Tal como sucede con la reforma laboral que impuso Javier Milei a pedido del Fondo y las patronales, así como con las leyes de Emergencia Pediátrica y de las Residencias Nacionales, la de Emergencia en Discapacidad y la de Glaciares, la de Financiamiento Universitario después de sanciones legislativas y vetos ejecutivos, parece condenada a perderse en una maraña judicial que conduce hacia la Corte Suprema, que es la misma que silba mientras mira para otro lado en lugar de expedirse acerca de la constitucionalidad del DNU 70/2023. Este decreto fundante del ajuste mileísta es el que le brindó herramientas al gobierno nacional para avanzar en todas estas decisiones que coadyuvan a la destrucción del Estado y la entrega del patrimonio soberano de los argentinos.
No obstante, todos estos son sólo algunos datos de la realidad apremiante que atraviesa la previa a la jornada de la Marcha Federal Universitaria, que está llamada a constituirse en una suerte de cabildo abierto en el que se repudio enérgicamente a un gobierno cuyos niveles de aceptación, de acuerdo a la mayoría de las encuestas recientes, vienen cayendo en picada. Porque a la hora de pensar en la situación que padece la comunidad universitaria, es imposible soslayar su vínculo con lo que pasan el resto de los trabajadores activos y jubilados.
Es que para el plan que interpreta Milei, los pocos sectores ganadores son el agronegocio, los servicios financieros, la energía y la megaminería, mientras que en la otra cara de la moneda queda un tendal de trabajadores precarizados, desocupados y empobrecidos. Por eso ajustan sobre el ajuste. Y porque, aún con sus defectos y limitaciones, el cuerpo de derechos que durante muchos años de lucha la clase trabajadora le arrancó al universo del capital, es algo que aborrecen.
De la misma manera que aborrecen el sistema previsional aún vigente y los de Salud y Educación de carácter público, universal y gratuito. Sencillamente porque los principios solidarios que delinean son pequeñas grietas dentro del propio sistema capitalista.
En este marco, hay voces que resulta pertinente escuchar y entre ellas aparece la del santafecino Jorge Cohen, médico del trabajo que además integra un núcleo del área que reflexiona e investiga sobre problemáticas vinculadas a la salud pública dentro del Partido Comunista. Kohen también es docente de posgrado en Medicina del Trabajo en las universidades nacionales de Cuyo y el Comahue y en diálogo con NP alertó que “la Universidad atraviesa una profunda crisis, en particular, desde la asunción del gobierno neoliberal de derecha de Javier Milei que se ha propuesto destruir el Estado y todas las conquistas populares y, como parte de eso, a la propia Universidad”.
-¿Cuánto tiene que ver en esto la decisión de inclumplir con la Ley 27.795?
El no cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario que sancionó el Congreso muestra las características que tiene esta crisis y hasta donde está dispuesto a llevar este ajuste el actual gobierno. Pero afortunadamente las masas universitarias, docentes, no docentes y estudiantes han vuelto a reaccionar y de manera potente. La Marcha Federal va a ser sumamente masiva tanto en Buenos Aires como en el resto del país, y dejarán un mensaje claro tal como lo fue el que recientemente dejó la celebración del Día Internacional de los Trabajadores y la masiva jornada de conmemoración del 24 de marzo.
-¿Qué es lo que se puede esperar que deje la jornada?
Es necesario que las luchas universitarias continúen, crezcan y ganen en profundidad en lo que hace al contenido, es decir, pasar del mero cuestionamiento a las políticas de Milei y las luchas por cuestiones presupuestarias y salariales, para elevarla a una dimensión política que permita ir a fondo con las causas de esta situación, para que no se vuelva a tener las discontinuidades que hubo después de lo que fue la primera Marcha Federal Universitaria. Porque después de esta formidable jornada hubo muchos baches y concesiones al gobierno.
-¿Y cómo se logra eso?
Para eso es precisa la politización y la profundización: el ir a las causas profundas que explican por qué Milei arremete contra las universidades, que no es otra cosa que lo que está sucediendo en este capitalismo cognitivo y de plataformas al servicio de los grandes grupos internacionales que quieren dominar la ciencia y la tecnología para ellos mismos y en contra de los intereses populares.
Entonces, para derrotarlos es necesario recuperar el lugar crítico que ha tenido la universidad y, desde ahí, la producción de un conocimiento puesto al servicio de la clase obrera y de los intereses populares. La otra condición que me parece fundamental, es hacer coincidir de manera sistemática, metódica y permanente la confluencia de la lucha universitaria con la lucha del movimiento obrero.
Porque vemos que pareciera resquebrajarse lo que parecía monolítico del dominio político institucional y en la subjetividad de quienes votaron a Milei comienza a advertirse un desencanto, pero también resistencia y oposición, y es en ese marco que debemos ubicar a la lucha universitaria y a esta Marcha Federal
-En esta tarea pero también de cara al día siguiente usted apunta a buscar las causas profundas, algo que sabe hacer el enemigo y de eso va esta la reforma laboral que trastoca las relaciones entre los universos del trabajo y el capital que se construyeron con años de lucha.
Esto tiene un impacto sumamente negativo. Esto es algo que desde hace mucho tiempo venimos estudiando y denunciando. Y sobre ello venimos trabajando en forma conjunta con los sindicatos, articulando con la Intersindical de Salud, Seguridad y Participación de los Trabajadores que nuclea a alrededor de cuarenta gremios de las CTA y la CGT.
Desde ahí venimos dando un trabajo de denuncia, pero también de construcción y de formación de cuadros sindicales especializados en esta etapa en la que el capitalismo, lo que hace, es apropiarse no sólo del cuerpo y de la mente de los trabajadores, sino también de su existencia misma, ya que ha invadido y colonizado el momento del trabajo, el momento de la reproducción de las fuerzas del trabajo, el momento de la vida, de la subjetividad y de la afectividad de los trabajadores, generando lo que hemos denominado “Los Padecimientos del Existir”. Esto no es otra cosa que el sufrimiento, la angustia, la incertidumbre y la colonización de toda la vida de los trabajadores que tiene un efecto devastador sobre la salud, porque se trata de algo que no se resuelve con un medicamento ni con el reposo.
-¿Y cómo se resuelve?
Para eso resulta necesario cambiar las relaciones laborales, descolonizar la cabezas que el capitalismo a través de los medios de comunicación y de las redes ha ido penetrando.
En esto el individualismo, el ataque a las organizaciones sindicales fue clave. Eso de imponer que todo aquello que sea organización colectiva constituye un hecho negativo. Por eso hay que revertir todo esto que provoca sufrimiento y aislamiento, pero también altos índices de enfermedad y hasta de mortalidad.
Encima tenemos el sistema de riesgos del trabajo que hemos heredado del menemismo, que provoca ganancias sobre el daño que se ocasiona a los trabajadores. Pero a eso lo dejamos para la próxima vez, ya que de eso trata un libro que acabo de terminar que se llama “Cuando el daño produce ganancias. La economía política de la salud de los trabajadores”.
Lo que debe quedar claro es que resulta preciso incluir la problemática de la salud de los trabajadores, la de la asistencia a la enfermedad, la defensa de las obras sociales y de la salud pública como parte del programa esencial de la lucha del movimiento obrero contra el neoliberalismo, particularmente en esta etapa del capitalismo en que estamos.
-De la articulación de los diferentes sectores y experiencias de los trabajadores debería surgir ese programa.
Así es. La falta de un programa es una de las debilidades del movimiento obrero y del movimiento de resistencia al neoliberalismo, la falta de un programa que marque un horizonte que en primer lugar debe ser antineoliberal, democrático y unitario, pero que al mismo tiempo tiene que poner su vista en la construcción de una nueva sociedad y en la necesidad de que no volvamos a repetir este ciclo de neoliberalismo seguido por gobiernos de democracia social limitada. Porque cuando se llega a un punto en el que las clases dominantes no toleran más la distribución de la riqueza por más limitada que fuera, provocan golpes de mercado, golpes mediáticos o judiciales y se reinstala nuevamente un ciclo neoliberal para continuar acumulando ganancias y generando sufrimiento y pobreza para el pueblo. Por eso creo que esta vez hay que apuntar a poder romper ese ciclo y para eso resulta preciso tener un programa y una acción unitaria, lo que representaría un paso adelante muy importante.