Así lo advirtió desde Chaco el coordinador de la Unión de Campesinos Poriajhú, Raúl Galván, refiriéndose al marco en que se dio la huelga que, un siglo atrás, protagonizaron los trabajadores madereros que se encontraban en condiciones de semi-esclavitud y que derivó en una represión criminal, comparando aquel contexto con el actual y, especialmente, con la decisión del gobierno nacional de dejar vencer el decreto que compatibilizaba trabajo rural y planes sociales. “La precarización a la que se lleva al trabajador rural es tal que hablar de un obrero campesino es prácticamente hablar de alguien reducido a la esclavitud”, sostuvo el dirigente del sector.
“Aquí en Roque Sáenz Peña y en el resto de la provincia del Chaco todo esto pega muy fuerte”, lamentó el coordinador de la Unión de Campesinos Poriajhú, Raúl “Toto” Galván, en relación a la decisión del gobierno nacional de dejar que venza el Decreto 514/2021, que compatibilizaba trabajo rural y planes sociales. Dicha decisión, en lo inmediato pone en riesgo la continuidad de alrededor de 120 mil puestos laborales en todo el país, al tiempo que afecta particularmente a los trabajadores estacionales y sus familias, las que dependen de esa ayuda suprimida para complementar sus ingresos durante los períodos de baja actividad.
“La precarización a la que se ha llevado al trabajador rural es tan grande que hablar de un obrero campesino es hablar prácticamente de una persona a la que se la reduce a la esclavitud”, denunció Galván, que también preside la CTA de los Trabajadores de Presidencia Roque Sáenz Peña, mandato que refrenda en las próximas elecciones de la central. El Toto reconoció que, si bien se trata de una práctica aberrante que viene de larga data, “esto se profundiza con las políticas de Milei, que hacen que los trabajadores en general perdamos derechos y que, particularmente, los obreros rurales se queden sin ningún tipo de cobertura, ni horarios ni derechos, malviviendo muchas veces en carpas casi sin agua ni comida”.
A la hora de señalar responsabilidades, el dirigente campesino de los Poriajhú (Pobre, en guaraní) puso el acento en que “esto no podría ser de otra manera con un gobierno como el que tenemos, en el país y como el que tenemos en el Chaco”. Sobre la simbiosis política que hay entre el gobernador Leandro Zdero y Javier Milei, sostuvo que “esto es lo que viene a hacer esta derecha neoliberal y neofascista que plantea abiertamente la destrucción de todos los derechos del pueblo y de los trabajadores”. Punto seguido, añadió que “esta es una regla de oro para estos capitalistas, por eso como pueblo debemos reaccionar antes de que sea demasiado tarde”.
En esa dirección, recalcó que “como trabajadores debemos salir a las calles, movilizar y organizarnos en unidad, porque el hambre no puede esperar hasta las elecciones presidenciales de 2027 como quieren hacernos creer algunos que se dicen opositores”. Sobre este escenario en el que se van agudizando a diario el ajuste, la precarización y los conflictos sociales, Raúl Galván fue taxativo al indicar que “no se puede esperar porque están dejando a la Argentina en la miseria total”.
A este drama social lo comparó con el contexto que rodeara la histórica huelga y revuelta social de 1921 de los obreros de la madera de la empresa británica La Forestal, quienes trabajaban como hacheros y recolectores y sobrevivían en condiciones de miseria extrema en los montes y bosques de quebracho colorado del Chacho, Santiago del Estero y del norte de Santa Fe. Frente a sus reclamos se desató una violenta represión a manos de las fuerzas policiales estatales, la policía privada de la empresa y bandas fascistas armadas como la denominada Liga Patriótica Argentina, con cientos de trabajadores asesinados. Aquel extractivismo descontrolado de La Forestal, empresa que llegó a monopolizar el control de más de 2.700.000 hectáreas en el norte argentino y fugó sus ganancias a Londres, profundizó la crisis económica en nuestro país durante la primera parte del siglo XX y dejó pueblos fantasmas tras la devastación ambiental provocada.
Raúl Galván concluyó sin vueltas: “Somos los trabajadores y el pueblo quienes tenemos que frenar esto para poder reconstruir nuestro país, porque si seguimos teniendo paciencia vamos a acabar como en la época de La Forestal y quizás peor”.