En Comodoro Rivadavia, el conflicto docente se profundiza con paros y movilizaciones, mientras crece el rechazo a las propuestas del gobernador provincial Ignacio Torres, que sumergen a los trabajadores en la pobreza. Elena González, del Partido Comunista de la Chubut, aportó una mirada desde adentro sobre el origen y la dinámica de la protesta, que gana adhesiones en distintos puntos de la provincia.
El conflicto docente en Comodoro Rivadavia atraviesa un nuevo momento de intensificación, marcado por movilizaciones sostenidas, medidas de fuerza y un fuerte cuestionamiento a la intervención del gobierno provincial. En este escenario, la voz de Elena González, militante del Partido Comunista local, permite reconstruir el trasfondo político y sindical de la crisis. “El detonante de esto fue que el gobierno provincial de Torres, aliado a Milei, dictó la conciliación obligatoria y la mayoría de los gremios firmaron esa conciliación obligatoria”, explicó, situando el punto de quiebre en la decisión oficial que buscó “encauzar el conflicto”. En ese sentido, subrayó que la medida no logró descomprimir la situación sino que, por el contrario, actuó como catalizador del malestar social acumulado. Asimismo, remarcó que la firma de los gremios generó tensiones internas en el movimiento docente. Desde su perspectiva, la conciliación obligatoria operó como un factor de agravamiento antes que de resolución.
González también puso el foco en las disputas sindicales que atraviesan a la docencia chubutense y que inciden en el desarrollo del conflicto. “Esto despertó la bronca porque acá estuvo un tiempo la Lila dirigiendo la Atech, ex Asociación de Docentes Provinciales, que es el gremio más numeroso de la provincia del Chubut, y ganó la Celeste en la provincia, y no así en Comodoro, donde la Lila sigue dirigiendo”, contextualizó, enfatizando las diferencias entre los alineamientos provinciales y locales. En esa línea, afirmó que estas tensiones se tradujeron en una reacción más intensa en determinados territorios. A su juicio, la persistencia de la conducción Lila en la ciudad fue un elemento clave para comprender la dinámica particular de la protesta. Además, señaló que el conflicto no puede leerse únicamente en términos salariales, sino también como expresión de disputas políticas y organizativas. En ese marco, destacó la centralidad de la base docente en la activación de las medidas.
En relación con la evolución reciente del conflicto, González remarcó el carácter expansivo de las protestas. “Se despertó, a nivel provincial, una bronca por la situación, y allí se hicieron algunas de las marchas y todo eso que va saliendo”, agregó, aludiendo a la serie de movilizaciones que se multiplicaron en las últimas semanas. Asimismo, afirmó que el proceso adquirió una dimensión colectiva que excede a los docentes organizados formalmente en el sindicato y que engloba a los docentes de todos los niveles y, más ampliamente, a todos los trabajadores de la provincia y del país. En su lectura, la lucha docente se inscribe en un malestar social más generalizado. Por eso, consideró que el conflicto expresa una articulación creciente entre distintos sectores del trabajo. Finalmente, subrayó que “la identidad colectiva” del reclamo es uno de sus rasgos distintivos en esta etapa.
En términos de desarrollo concreto de las acciones, el martes 5 de mayo se llevó a cabo una nueva jornada de protesta en la ciudad, en el marco de un paro regional de 72 horas. Docentes autoconvocados realizaron una movilización desde la zona de Km 3 hacia el centro, recorriendo la ruta nacional 3 en condiciones climáticas adversas, con frío y viento. Paralelamente, se desarrollaron actividades impulsadas por la ATECh en la plaza de la Escuela 83, lo que evidenció la coexistencia de distintas formas organizativas dentro del mismo conflicto. Un centenar de trabajadores de la educación participó de la marcha con pancartas, buscando visibilizar la crítica situación salarial y las condiciones laborales en las escuelas. Durante la jornada, se insistió en la necesidad de sostener la presencia en las calles para interpelar a la comunidad. Además, se planteó la importancia de mostrar de manera directa el deterioro de la educación pública en la provincia.
Estas acciones se inscriben en una secuencia de protestas que incluye, entre otros hitos, la marcha de antorchas realizada el 27 de abril en el centro de la ciudad. En aquella oportunidad, docentes autoconvocados se concentraron para exigir una recomposición salarial urgente, denunciando que los ingresos actuales resultan insuficientes incluso con doble turno laboral. El rechazo a las propuestas oficiales fue un elemento central, ya que las consideraron incapaces de revertir la pérdida del poder adquisitivo. Asimismo, se expresó un fuerte cuestionamiento a la conciliación obligatoria, interpretada por sectores docentes como un intento de limitar el derecho a huelga.
La autoconvocatoria de estas puebladas en Chubut emerge como un rasgo distintivo del proceso político y social que se vive en Argentina, evidenciando el desborde de los canales tradicionales de representación. En conjunto, estas manifestaciones consolidan un escenario de conflictividad en aumento en la provincia patagónica, donde la disputa por el salario y las condiciones laborales se articula con tensiones políticas y sindicales de mayor alcance, producto de las políticas del gobierno nacional y de su socio local, el gobernador Ignacio Torres del PRO. Pero también de la ausencia de una clara alternativa política capaz de devolverle la esperanza y la dignidad a nuestro pueblo.