Fue llevado a cabo en la localidad bonaerense de San Fernando y contó con la presencia de la titular de la Liga Argentina por los Derechos Humanos, Iris Pereyra de Avellaneda, y del Secretario Político del PC de la provincia de Buenos Aires, Christian Poli. La tarea de Viaggio en plena dictadura fue determinante para que en 2009 se condenara a los genocidas responsables del secuestro y la desaparición del Negrito Avellaneda.
La Presidenta de la Liga Argentina por los Derechos Humanos (LADH), Iris Pereyra de Avellaneda, participó junto al Secretario Político del Partido Comunista bonaerense, Christian Poli, del acto que en homenaje a Julio Viaggio, a quince años de su partida física en septiembre de 2011, que se realizó durante el fin de semana pasado en la Casa Cultural de San Fernando. Allí quedó pintado un mural con el rostro de Viaggio y la leyenda “¡Presente!”, como una muestra más del agradecimiento a su trayectoria en defensa de los Derechos Humanos, a pocas cuadras de donde él tenía su estudio jurídico, donde también quedara grabada años atrás una placa colocada por el Colegio de Abogados de San Isidro y la Liga en su memoria.
El encuentro estuvo convocado por la LADH de la Zona Norte del conurbano y en él se honró el ejemplo de quien fuera abogado de sindicatos, trabajadores en lucha, detenidos-desaparecidos, represaliados por dictaduras y democracias burguesas y víctimas del gatillo fácil; además de un destacado militante internacionalista.
“Julio Viaggio fue un comunista integro, coherente, solidario, combativo y profundamente humano”, subrayó Poli en el homenaje a este dirigente de la Liga que también dejó su huella en la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas y en el Colegio de Abogados de San Isidro, así como en la Federación de Trabajadores de Comercio de la Zona Norte y, por supuesto, en el Partido Comunista, que lo tuvo el privilegio de tenerlo como militante y dirigente.
Viaggio cumplió un papel de valiente compromiso durante toda su vida y esta característica suya se puso en absoluta evidencia cuando en plena dictadura genocida, fue uno de los pocos letrados que aceptaban presentar habeas corpus para intentar salvar a las personas que eran secuestradas y desaparecidas en la zona norte del conurbano, que por entonces estaba poblada de fábricas donde se enseñoreaba la represión. Esa actitud, independientemente de la filiación partidaria que tuviesen lxs compañerxs detenidxs-desaparecidxs, hacía parte de una conducta ética y humana, general y solidaria, que abrazaron la LADH y el PC en aquellos años, los más difíciles de toda nuestra historia.
Fue en abril de 1976 cuando enterado del secuestro de Iris y Floreal Avellaneda en su casa de la localidad de Munro, Viaggio presentó un recurso de habeas corpus y libró una batalla sin descanso hasta que consiguió que Interpol y la Policía Ciéntifica de Montevideo identificaran el cuerpo del Negrito, que había aparecido en aguas del Río de la Plata, en las costas uruguayas, víctima de los llamados “vuelos de la muerte”.
Poco después, la dictadura que estaba instalada en el vecino país, y en coordinación con la dictadura argentina en el marco del Plan Cóndor, robó el cadáver del Negrito. Sin embargo, el certificado de defunción con el que logró dar Viaggio en Uruguay fue una prueba decisiva para condenar a dos generales, Santiago Omar Riveros y Fernando Verplaetsen, entre otros militares y algunos policías durante el juicio sustanciado en el año 2009 que tuvo a la Liga y al PC como querellantes.