Hoy, 2 de octubre, se cumplen 51 años del secuestro de Graciela Pane y ayer se inauguró en la sede de Avellaneda de la Universidad Tecnológica Nacional una muestra en homenaje a esta estudiante y militante de la FJC asesinada por la Triple A, para “mantener presentes sus valores, sus convicciones y el compromiso social que defendió a lo largo de su vida”.
¿Por qué Graciela Pane? Una vida interrumpida. Una memoria que permanece’. Ese es el nombre que lleva por título la muestra que quedó ayer inaugurada en la sede de Avellaneda de la UTN, Avenida Mitre 750, (o sede Graciela Pane) en un acto emotivo en el que se recordó a la militante de la Federación Juvenil Comunista secuestrada y asesinada por la Triple A en 1975. La muestra, organizada por la Secretaría de Extensión Cultural de la UTN, podrá visitarse hasta el 20 de octubre. En ella se repasa a través de registros documentales, distintos pasajes de la vida de Graciela, la militante comunista, la dirigente universitaria, la estudiante de Ingeniería Química, trabajadora, poeta, hija, hermana, compañera; a quien secuestraron cuando tenía 23 años y cursaba un embarazo de tres meses. Se trata de una oportunidad para recordar su memoria, pero también de una forma de “mantener presentes sus valores, sus convicciones y el compromiso social que defendió a lo largo de su vida, con su paso por la UTN como eje”, remarcaron los organizadores a la hora de difundir la convocatoria a esta valiosa inciativa.
En el acto inaugural hicieron uso de la palabra Luis Garaventa, decano de la UTN, Esteban Longini, Secretario de Extensión Cultural, y Claudio Yacoy, Secretario de Derechos Humanos de la Municipalidad de Avellaneda, entre otras autoridades y militantes. Fueron especialmente conmovedoras las palabras de Lina Pane, hermana de Graciela, que lograron que se humedecieran los ojos de muchos de los asistentes.

Graciela Pane tenía 23 años y estaba embarazada de tres meses cuando fue secuestrada por una patota de la Alianza Anticomunista Argentina el 2 de octubre de 1975 en la plaza que hoy lleva su nombre, ubicada en Prudan y Almirante Cordero. Dos días más tarde miembros de esta banda fascista conducida por José López Rega la asesinaban y dejaban su cuerpo torturado en los bosques de Ezeiza. Oscar Ivanissevich, ministro de Educación de aquel gobierno peronista, tenía en el decano de la UTN, Agustín Monteagudo, a uno de sus más cercanos colaboradores para llevar adelante su plan sistemático de persecución y represión contra el movimiento universitario de izquierda.
En su intervención, Lina, que también es cantante de tango y que escribió en 2022 el libro Cartitas a Graciela, con prólogo de Taty Almeida; señaló que en este caso “justicia legal no hubo” y que “la única justicia que nos abraza, me abraza, es la colectiva, la de ustedes.” Asimismo, agradeció a todas las autoridades, docentes, personal no docente, estudiantes, organizaciones presentes y, en particular, a los compañeros que brindaron su testimonio para que en su momento se lograra avanzar con los procesamientos de los responsables del secuestro y asesinato de Graciela.
Lina puso además el acento en el papel fundamental jugado por la Liga Argentina por los Derechos Humanos para que en 2006 (luego de que a instancias de un proyecto de ley redactado y presentado por el Partido Comunista se anularan las leyes de Obediencia Debida y Punto Final que consagraban la impunidad de los genocidas) pudiera avanzarse en esos procedimientos a integrantes de la patota anticomunista que secuestró y asesinó a su hermana.
Por entonces se abrió el camino para que se ordenara el llamado a indagatoria y el ordenamiento a prisión preventiva de Carlos Alberto Polo, un matón que desde su posición de Secretario de Comunicación Académica de la Delegación Avellaneda de la UTN amedrentaba y hacía labores de inteligencia sobre los estudiantes y militantes de izquierda en la facultad. “El juez lo acusó por privación ilegítima de la libertad y homicidio en el marco del accionar de la organización terrorista parapolicial que actuó entre 1973 y 1975 que constituyó crímenes de lesa humanidad, dedicada al asesinato y eliminación de comunistas y desafectos al gobierno”, recordó Lina citando prácticamente de memoria esa disposición judicial. La misma acusación le cabió a uno de sus colaboradores, Raúl Bronzini, otro lumpen que andaba por los pasillos de la UTN actuando bajo las órdenes del decano de la Facultad y jefe directo de todos ellos, Agustín Monteagudo.
A Polo se le dictó la prisión preventiva y estuvo un tiempo preso en el penal de Marcos Paz. Poco después, tras la renuncia del juez Norberto Oyarbide, en agosto de 2015 la Sala I de la Cámara Federal de Apelaciones revocó esa prisión preventiva y “la causa regresó a foja cero”, lamentó Lina Pane, aunque los liberados siguieran imputados. Con aquel retroceso se cuestionó que este crimen haya sido cometido en el marco del terrorismo de Estado ejecutado a través del brazo paraestatal de la Triple A y se terminó consagrando la impunidad, hasta ahora, y pese a una lucha sostenida por Memoria, Verdad y Justicia que continúa.

En la coyuntura actual, no sólo por el desfinanciamiento a la universidad y a la ciencia que padecemos, sino por la batalla cultural que la dercha gobernante está impulsando a fondo es que cobra mayor relevancia aún mantener vivo el ejemplo de la militante de La Fede y estudiante de Ingeniería Química de la UTN de Avellaneda asesinada por la Triple A. “Tenemos que tratar de desbaratar en la batalla cultural, que ya ha dejado huellas muy profundas, algo que se incentiva desde el propio gobierno: ser desalmado, bruto, individualista, corrupto, anticomunitario y ladrón”, enfatizó Lina en el acto inaugural de la muestra. Y subrayó que desde “la solidaridad, la conciencia y la lucha de clases”, que son valores que su hermana llevaba a la práctica, como cuando luchó por “el boleto estudiantil y por el turno noche de esta facultad, que al día de hoy se mantiene”, hay un camino para desbaratar esta ofensiva ultraderechista.
En varias intervenciones de la jornada se hizo referencia a la condición de militante de Graciela, se resaltó su ejemplo de vida, su entrega por una causa y su condición de revolucionaria. Resonó en ellas la idea de que luchó por una revolución que quedó inconclusa y que honrar la memoria de Graciela es, entonces, cominuar con su legado. Porque en este contexto adverso, donde se profundiza el plan económico de la dictadura y el ajuste recae con fuerza sobre las universidades públicas y el pueblo en su conjunto, la figura de Graciela Pane se agranda. Y nosotroxs nos agrandamos con ella. Para seguir resistiendo y luchando con más fuerza. Para ubicar con más claridad la meta de su Revolucion, de nuestra Revolucion. Y marchar en unidad hacia ella, con sus ojos señalándonos el horizonte.