A 32 años de la desaparición forzada de Héctor Gómez y Martín Basualdo, se restauró en Paraná un mural que recuerda a estos jóvenes de una barriada popular que fueron secuestrados por la Policía de Entre Ríos. El Partido Comunista dijo presente.
Se cumplieron 32 años de la desaparición forzada en plena “institucionalidad democrática” de Héctor Gómez y Martín Basualdo, quienes por entonces tenía 22 y 19 años respectivamente. En el hecho, aún impune, están involucrados efectivos de la Policía de Entre Ríos. Estos dos jóvenes fueron vistos por última vez el 16 de junio de 1994. Ese mismo día Isabel Vergara, mamá de Martín, luego de que pasaran horas sin saber nada de su hijo, que había salido de su casa para verse con su amigo Héctor, salió a buscarlos por el barrio en el que vivían, La Floresta. Hoy sigue sin encontrar respuestas y fue una de la protagonistas de la actividad de este sábado, que reunió a organizaciones de derechos humanos, sociales y culturales para llevar a cabo una jornada de memoria, arte y participación comunitaria, con la que se renovó el reclamo de justicia y la exigencia de que digan qué fue lo que hicieron con ellos.
La actividad denominada “Pinceladas de Memoria” se hizo en la capital provincial, más precisamente en el Club Sportivo Urquiza y fue organizada por el Partido Comunista, Hijos Regional Paraná, la Asociación Civil Barriletes, el Club Sportivo Urquiza y Cultura por la Memoria. Contó con la participación de familiares de Héctor y Martín, así como de referentes de organismos de derechos humanos y vecinos.
Esta convocatoria incluyó una radio abierta que fue coordinada por la Asociación Civil Barriletes y Radio Comunitaria Barriletes, al tiempo que en la intervención artística participaron Florencia Albornoz, Maxi Sanguinetti, Tavo Bolzan y Sergio Damonte, integrantes del programa Todas las Manos. En la jornada se presentaron también los raperos Nazareno Moreno y Esteban RL, poniéndole versos y música a la protesta social.
“Que nos digan dónde están”, exigió el Partido Comunista de Entre Ríos. Y en este contexto, reclamó que cesen “la violencia institucional y la persecución a los y las jóvenes de las barriadas”. En tiempos de profunas crisis económicas y sociales los casos de abusos policiales contra los sectores más marginados por el sistema capitalista, y especialmente contra la juventud empobrecida, suelen multiplicarse. Para citar sólo el ejemplo de la ciudad de Paraná, durante el menemismo a las despariciones de Gómez y Basualdo hay que sumarles las de Elías Gorosito y de Marcelo Totín Pérez, cuyo cuerpo fue finalmente encontrado. A su vez, en diciembre de 2001 fueron asesinados por efectivos policiales las menores Romina Iturain y Eloísa Paniagua (de 13 y 15 años) y José Daniel Rodríguez. Con la “Doctrina Chocobar” alentada por la ex Ministra de Seguridad macrista (y luego mileísta), la actual senadora Patricia Bullrich, fue baleado por la espalda Gabriel Gusmán. Mientras que ya con el gobierno de Rogelio Frigerio en la provincia, se registró la muerte por asfixia en condiciones de detención de Ariel Goyeneche en febrero de 2024.
La Secretaria Adjunta del PC provincial, Natalia del Barco, destacó que la del último sábado “fue una jornada de recuperación del mural que recuerda a dos jóvenes que desapareció la Policía de Entre Ríos de la comisaría 5, que está ubicada en una barriada muy popular, y todavía no se sabe dónde están”. Y señaló que “este es un caso emblemático de la violencia institucional en la ciudad, porque a partir de la desaparición de estos dos gurises, comienza a quedar a la vista el entramado de la Policía de Entre Ríos, que muchas veces perseguía a los jóvenes de los barrios populares para obligarlos a robar, vender droga u otras actividades ilícitas y cuando se resistían los torturaban e incluso los mataban y desaparecían como pasó con Héctor y Martín”.
Del Barco remarcó el rol jugado por los abogados de la Liga Argentina por los Derechos Humanos, que estuvieron presentes “a lo largo de todo el peregrinar que se hizo para tratar de tener una respuesta sobre qué hicieron con Héctor Gómez y Martín Basualdo”. Pese a este esfuerzo y a toda una lucha colectiva de décadas, la dirigente comunista lamentó que todavía no exista ningún sospechoso y denunció que la causa “está cajoneada y encubierta por la Policía de Entre Ríos y el Poder Judicial, lo que demuestra que para ellos hay muertes que valen más y otras que valen menos”.