Bahía Blanca honra la memoria del joven comunista asesinado por la Triple A cuando militaba en los claustros de la Universidad Nacional del Sur. “Dentro de nuestros frentes de masas, cada día debemos hacer algo para continuar construyendo Memoria, Verdad y Justicia en nombre de Watu, de Ana Teresa Diego, del Negrito Avellaneda y de cada uno y una de nuestros compañeros detenidos, desaparecidos y asesinados”, recalcó desde la FJC, Malena Larrea.
Quizás como en pocas ciudades, en Bahía Blanca el clima represivo que anticipaba el 24 de marzo de 1976 se enseñoreó mucho antes del golpe de Estado. Un caso emblemático de esto es el crimen perpetrado el 3 de abril de 1975 en un pasillo del edificio de la Universidad Nacional del Sur. Allí, miembros de la Triple A asesinaron al alumno de Ingeniería David Cilleruelo, Watu como le decían sus amigos y camaradas de la Federación Juvenil Comunista.
“Watu es el único estudiante que fue asesinado en su propia universidad. Lo mataron integrantes de la Triple A que en esos momentos actuaban con total impunidad dentro de los claustros”, recordó la estudiante del Profesorado de Artes Visuales bahiense e integrante de La Fede, Malena Larrea. “Lo fueron a buscar a bordo de uno de los automóviles de la propia Universidad, lo que demuestra cómo funcionaba el aparato represivo en ese lugar a instancias de quien era el rector-interventor, Remus Tetu, quien fue cómplice de su asesinato”, agregó.
A medio siglo del golpe de Estado de 1976 “es importante tener en cuenta que Watu no fue solo un mártir, porque quienes hoy militamos en nuestros espacios de estudio lo pensamos como un compañero más, un compañero que hoy podría estar con nosotros y su asesinato, lejos de asustarnos, nos habla del valor que tiene cada una de las cosas que hacemos dentro de la universidad, el terciario o si militamos en algún sindicato”.
Malena destacó también el hecho de que todos los espacios de militancia que hoy parecen naturalizados en aquellos años fueron perseguidos y advirtió: “estamos en un país en el que el presidente abre las sesiones legislativas diciéndole a los otros que van a correr, entonces seguir militando y tener en cuenta a referentes como Watu es comprender y darle valor a cada una de las cosas que hacemos hoy en día”. Del mismo modo, resaltó el valor de seguir sosteniendo, en todos los ámbitos, actividades para “continuar construyendo Memoria, Verdad y Justicia en nombre de Watu, de Ana Teresa Diego, del Negrito Avellaneda y de cada uno y una de nuestros compañeros detenidos, desaparecidos y asesinados”.
En este sentido, y de cara al 50 aniversario del golpe de Estado de 1976, Malena Larrea dijo que resulta preciso comprender la violencia política previa a ese 24 de marzo: “la última dictadura militar no se debe pensar como una cuestión lejana, sino como algo que les pasó a personas concretas aquí mismo, lo que requiere un enfoque que no sea el de una perspectiva nostálgica, sino que pueda servir para valorar las acciones que hacemos en un país en el que pareciera que de vuelta la violencia política se hace cotidiana y eso es algo que debemos resistir para defender lo conseguido”.