El Partido Comunista de la Argentina repudió la orden ejecutiva dictada por Donald Trump en la que manifiesta que La Isla representa una “amenaza para la seguridad de los Estados Unidos” y en idéntica sintonía la Liga Argentina por los Derechos Humanos reclamó que Washington “cese en sus agresiones criminales contra Nuestra América y en especial, contra Cuba”. Ayer, en rueda de prensa, el presidente Miguel Díaz Canel reafirmó que “Cuba no está sola, es un país de Paz y no una amenaza para los Estados Unidos” y dejó en claro que “la rendición no es una opción”.
El Partido Comunista de la Argentina hizo público su repudio a la orden ejecutiva dictada recientemente por Donald Trump en la que manifestó que Cuba representa una “amenaza para la seguridad de los Estados Unidos”, a la vez que advirtió que “a partir de esta nueva infamia se le pretende ordenar a la Cuarta Flota apostada en el Mar Caribe la intercepción de buques petroleros que se dirijan hacia La Isla”. Con ese mismo énfasis el PCA denunció que esta escalada “se enmarca en el criminal bloqueo que sufre la Revolución Cubana desde hace más de seis décadas, recrudecido con el regreso de Trump a la Casa Blanca, quien busca ahora extender la coerción y las sanciones a aquellos países que, haciendo uso de su derecho soberano, quieran comercializar su petróleo con La Habana”.
Por lo que en tal contexto, el PCA reafirmó por medio de su Secretariado Nacional su “constante solidaridad y apoyo incondicional” a la Revolución Cubana y convocó a “movilizar en todo el país y a organizar iniciativas en este sentido”, poniéndose además a disposición para “articular una activa campaña de solidaridad internacional en todo el mundo y, en particular, en Nuestra América, por el fin del bloqueo y las agresiones del imperialismo yanqui contra Cuba”.
Asimismo, recordó que tras el secuestro de Nicolás Maduro y Cilia Flores, “por quienes seguimos exigiendo su inmediata libertad y repatriación”, Washington intenta reforzar sus ataques en la región “y asfixiar por completo a Cuba con una renovada y más violenta Doctrina Monroe”. Al respecto, recalcó que es preciso impedir que aquello suceda “honrando la memoria de los 32 héroes cubanos caídos en combate en Caracas el 3 de enero y fortaleciendo la unidad antiimperialista”, algo que representa “el mejor homenaje que podemos rendirle a Fidel en el año de su centenario”.
Por su parte, en idéntico sentido se pronunció la Liga Argentina por los Derechos Humanos (Ladh), que por medio de una declaración que firma su presidenta, Iris Pereyra de Avellaneda, reclamó que Estados Unidos “cese en sus agresiones criminales contra Nuestra América y en especial, contra Cuba” y convocó a que “el resto del mundo demuestre con hechos su oposición al avance de las presiones imperiales sobre Cuba y Venezuela”.
Tras exigir el fin del “bloqueo reforzado que está imponiendo hacia Cuba” remarcó que de ninguna manera puede la Isla “ser considerada una amenaza para la seguridad del país con mayor poder militar de toda la historia mundial”. Y recordó que el propio Trump reconoció que detrás de estas medidas está el intento por doblegar la voluntad del pueblo cubano “cercenándole el acceso a la energía eléctrica e imponiendo aranceles exorbitantes a quien les suministre combustibles”.

En relación a esta acción estadounidense resaltó que la misma “viola todos los principios del derecho internacional y es una amenaza extorsiva hacia Cuba y hacia todo el mundo”, ya que el mensaje es claro: “quien no obedezca al Imperio, podrá ser arrasado”. De manera tal que, señaló, Estados Unidos “reconoce que quieren imponerle a Cuba un gobierno títere que ejecute todos sus deseos” y para ello “dedica una enorme cantidad de millones de dólares, durante ya más de seis décadas, para impedir el desarrollo de Cuba Socialista, mediante agresiones bélicas, económicas y de propaganda”. Con todos estos atropellos intensificándose, valoró que “Cuba sobrevive gracias al ya demostrado coraje y la increíble resistencia de su pueblo ante los crímenes imperiales”.
Postura del gobierno cubano
Ayer jueves, en rueda de prensa desde La Habana, Miguel Díaz Canel reafirmó que “Cuba no está sola, es un país de Paz y no una amenaza para los Estados Unidos”. Detalló que en este contexto, pese a las presiones renovadas del Imperio, “hay mucha gente, gobiernos, países, instituciones y empresas que están dispuestas a trabjar con Cuba”.
Dando muestras de la entereza ideológica y la dignidad que la Revolución Cubana ha sabido llevar adelante estoicamente durante más de seis décadas, el presidente y Primer Secretario del PCC aseguró que “el colapso está en la mentalidad y la filosofía imperial pero no está en la mentalidad de los cubanos”. En un mismo espíritu, hizo un llamado internacional a “no dejarse avasallar” porque “el mundo no se puede dejar humillar, el mundo no puede permitir que la fuerza aplaste al multilateralismo”.
En este análisis, puso el acento en que “estamos enfrentando, todos en el mundo, sin excepciones, una guerra que es política, ideológica, que tiene un componente cultural y un componente comunicacional mediático”. Frente a lo cual, subrayó la idea de que “el Sur Global tiene que buscar una unidad que no puede ser solo de discurso, tiene que ser una unidad también de acción, de denuncia constante”. Y finalizó su exposición aclarando que su país “está dispuesto a un diálogo con los Estados Unidos” pero “sin presiones, sin precondicionamientos, en una posición de iguales” y dejando bien claro que “la opción de la rendición no es la opción de Cuba”.
Ante este nuevo capítulo de la escalada agresiva del imperialismo yanqui, la semana pasada, ni bien se conoció la orden ejecutiva de Trump que cínicamente tilda a Cuba como una amenaza para la seguridad de EEUU, por medio de su canciller, Bruno Rodríguez, el gobierno de la Isla declaró una emergencia internacional y en esa sintonía el presidente Miguel Díaz-Canel denunció que la Casa Blanca intenta asfixiar la economía de su país. “Bajo un pretexto mendaz y vacío de argumentos, el presidente Trump pretende asfixiar la economía cubana imponiendo aranceles a países que soberanamente comercien petróleo con Cuba”, escribió Díaz-Canel en redes sociales y añadió que “esta nueva medida evidencia la naturaleza fascista, criminal y genocida de una camarilla que ha secuestrado los intereses del pueblo estadounidense con fines puramente personales”.
Así las cosas, al explicar el alcance de la emergencia, Rodríguez sostuvo que “el pueblo de Cuba, con la solidaridad de la comunidad internacional, concluye que la situación con respecto al gobierno de los Estados Unidos constituye una amenaza inusual y extraordinaria, que proviene total o sustancialmente de la derecha neofascista anticubana de allí, para la seguridad nacional y la política exterior de todos los países, para la Paz y la seguridad internacionales y para la supervivencia de la Humanidad frente a la amenaza nuclear y el cambio climático”.
Por último, al referirse a los argumentos que utiliza Washington para presentar a Cuba como una amenaza, el Canciller puntualizó que en todo esto “la única influencia maligna es la que ejerce el gobierno de Estados Unidos contra las naciones y los pueblos de Nuestra América, a los que intenta someter a su dictado, despojar de sus recursos, mutilar su soberanía y privar de su independencia”.