Así lo sostuvo desde la CoNaT de Córdoba, el delegado de Luz y Fuerza Rodolfo Leyría, al participar en la masiva jornada de movilización que se realizó ayer en la capital provincial en el contexto del Plan Nacional de Lucha contra la Reforma Laboral Regresiva que convocan más de ochenta organizaciones. Mañana en el marco de la Marcha del Orgullo Atifascista, Antirracista y Antiimperialista, las centrales obreras confirmaron su presencia y uno de los ejes será justamente el rechazo a la reforma. Mientras que el plan de lucha continúa el martes en Rosario y un día más tarde, cuando el proyecto sea tratado en el Congreso, en Ciudad de Buenos Aires y distintos puntos del país.
Ayer jueves la ciudad de Córdoba fue el escenario donde tuvo lugar el punto de partida de una movilización nacional que va a continuar el martes en Rosario y un día más tarde con epicentro ante el Congreso, convocada por el Frente de Sindicatos Unidos contra la Reforma Laboral, en el que entre otros participan las dos CTA, gremios del sector público y privado nucleados en la CGT, la Corriente Nacional Agustín Tosco, el Movimiento Territorial Liberación, la Unión Obrera Metalúrgica, ATE, Feprosa, la Federación Gráfica Bonaerense y la Federación de Trabajadores Aceiteros. Asimismo, desde ambas CTA, sectores de la CGT y la UTEP también confirmaron su participación para mañana en el marco de la Marcha del Orgullo Antifascista, Antirracista y Antiimperialista a Plaza de Mayo bajo la consigna “Ninguna vida es descartable” y remarcando su rotundo “No a la Reforma Laboral”.
Este programa de movilización fue presentado la semana pasada en la sede de la UOM y ratificado en un plenario de ambas CTA. Los representantes de todas las organizaciones sindicales convocantes coincidieron a la hora de advertir que la Presidencia Milei intenta imponer su proyecto eludiendo el debate democrático “a espaldas de las y los trabajadores”, tras lo que remarcaron que los derechos laborales conquistados no pueden ser moneda de cambio en acuerdos entre La Rosada y los gobernadores ya que, además, si avanza esta iniciativa “va a terminar de desfinanciar y fundir a las provincias”.
Por sobre todas las cosas, hicieron hincapié en que este proyecto de reforma laboral debilita la negociación colectiva, restringe el derecho de huelga, facilita los despidos, ataca a las organizaciones sindicales, legaliza la precarización laboral y pone un techo a los salarios, por lo que “no hay un solo indicador que demuestre que esta ley vaya a crear empleo de calidad” y lo único que queda en evidencia es que conlleva “más precarización y más explotación”.
Ayer en Córdoba la movilización se hizo sentir de una manera contundente con una fuerte convocatoria de las dos CTA y las dos CGT que actúan en esta provincia. Esto fue destacado desde la CoNAT por el Secretario de Organización de la CTA de los Trabajadores local, el trabajador de Empresa Provincial de Energía de Córdoba (Epec) y miembro del cuerpo de delegados del gremio de Luz y Fuerza Rodolfo Leyría, quien aseveró que “seguimos manteniendo esta unidad en la acción porque vemos con preocupación el avance de la derecha que ahora se expresa con la inminencia del tratamiento de este proyecto de ley en un Congreso que, a raíz del resultado de la última elección, se le presenta favorable al gobierno nacional”.
Al respecto, Leyría puntualizó que “el gobierno dice que se trata de un proyecto de ‘modernización’, pero los trabajadores vemos que nada tiene de modernización”, ya que representa “una regresión que plantea la pérdida de un montón de derechos colectivos porque entre otras cosas peligra el modelo sindical, la Ley de Contrato de Trabajo y los convenios colectivos”. Por eso, el trabajador de Epec insistió con que “no es como dice Patricia Bullrich que con este proyecto se ganan derechos individuales, porque en realidad si se convierte en ley, no sólo se van a perder derechos colectivos de la clase sino también individuales”. Así es que, sin medias tintas, resaltó que “le decimos que no a esta reforma laboral”.
Increíblemente, aunque para sorpresa de nadie, la cúpula de la CGT sigue apostando al “diálogo” con el gobierno hasta el último minuto y al cierre de esta edición confirmó que no va a convocar al paro general demandado por las bases frente al proyecto más perjudicial para la clase trabajadora del que se tenga registro desde la vuelta de la vigencia constitucional en 1983. La burocracia cegetista parece contemplar, en cambio, como medida más “combativa” la de una presentación judicial para, en caso de que salga aprobada, anular la reforma o al menos algunos de sus artículos.
Los tiempos se aceleran y durante las últimas semanas el ministro del Interior, Diego Santilli, recorrió varias provincias en las que consiguió la adhesión de gobernadores permeables a cualquier tipo de transacción, lo que redunda en legisladores dispuestos a dar luz verde al proyecto antiobrero ¿Acaso ante este escenario por demás adverso será la calle la que pueda torcer el fiel de la balanza?
“La lucha en las calles es la mejor herramienta que tenemos los trabajadores”, remarcó Leyría y denunció que “este gobierno ya demostró que no le tiembla el pulso a la hora de reprimir tal como lo hace con los jubilados miércoles tras miércoles y no tenemos dudas de que volverá a hacerlo contra nuestras protestas” pero, pese a esto, “estamos dispuestos a dar esta batalla también en Córdoba donde tenemos un gobierno muy alineado con Milei”, ya que “tiene un modelo político bastante liberal, con mucho resabio menemista y que aplica recetas muy parecidas a las de Milei”.
En este contexto es que 2026 se presenta como un año que va a estar atravesado por la resistencia sectorial, pero también por la necesidad de que desde el universo del trabajo se avance en la construcción de un centro que coordine todas las luchas que se vienen dando de manera dispersa. “Nunca perdemos la esperanza de poder alcanzar ese objetivo”, señaló el referente de la CoNaT de Córdoba y recordó que “después de las jornadas de la Marcha Federal Educativa quedamos muy entusiasmados porque vemos que hay un sector, que son los más jóvenes, que tomaron las calles en defensa de la universidad pública, lo que quiere decir que están dispuestos a defender las posibilidades de tener un futuro”.
Por lo que sin dudarlo subrayó que “los trabajadores estamos convencidos de que las luchas hay que darlas en todos los frentes, a veces lamentablemente con menos fuerzas y otras en mejores condiciones” y agregó que la urgencia de unir y fortalecer todas las luchas se basa en la necesidad concreta de que “a las familias no les alcanza y cada vez hay menos consumo en rubros básicos como es el de los alimentos”. De ahí que “no se trata sólo de una cuestión ideológica, sino de algo más elemental como el bolsillo y el estómago”. Frente a la creciente crisis social que golpea a las grandes mayorías en todo el país, Rodolfo Leyría recalcó que “es fundamental que esto se active, que la sociedad despierte, hay un proceso que tiene que eclosionar y la gente debe reaccionar porque este gobierno aprieta por todos lados”.
En el acto realizado al cierre de la movilización en la capital cordobesa, el Secretario General de la UOM y orador central de la jornada, Abel Furlán, manifestó que “Córdoba es nuestro punto de partida no solo para resistir los atropellos del gobierno nacional y de ese puñado de empresas que pretenden someter a los trabajadores” sino además para “dar comienzo a una lucha que demanda la dignidad del salario”.
Declaración en unidad
La convocatoria a participar en este Plan Nacional de Lucha contra la Reforma Laboral Regresiva también se hizo extensiva a “todas las organizaciones sindicales, trabajadores y trabajadoras, ocupados y desocupados, formales, informales, cuentapropistas, jubiladas y jubilados”. Se trata de más de ochenta organizaciones que consensuaron un documento titulado “No al pacto contra las y los trabajadores” en el que se pone de manifiesto “nuestro enérgico rechazo al proyecto regresivo de reforma laboral impulsado por el gobierno nacional”.
Ahí se indica que “por la magnitud de los derechos que deroga, por la extensión de los temas que abarca y por la profundidad de los retrocesos que introduce, este proyecto sólo es comparable con la reforma laboral implementada durante la dictadura cívico-militar de 1976”, tras lo que fustiga a “algunos gobernadores que estarían dispuestos a intercambiar el voto de senadores y senadoras por beneficios coyunturales para sus administraciones provinciales”.

En este sentido vale mencionar que como producto de la excursión de pesca de Santilli, ya adelantaron su adhesión a la iniciativa gubernamental esclavista los mandatarios de Catamarca, Raúl Jalil, el salteño Gustavo Sáenz y sus pares de Tucumán, Osvaldo Jaldo, y de San Juan, Marcelo Orrego, provenientes todos ellos del peronismo. Del mismo modo que lo hicieron el chaqueño Leandro Zdero, el mendocino Alfredo Cornejo; el de Corrientes, Juan Pablo Valdés, y el de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, con carnets de afiliados a la UCR.
“Se trata de una maniobra política que entrega derechos históricos a cambio de migajas, y que compromete el futuro del trabajo en la Argentina”, advierte el documento del Frente. Asimismo, insiste en que entre los aspectos más graves que presenta el proyecto, se destacan “la ruptura del sistema de negociación colectiva, la restricción del derecho de huelga, el financiamiento de los despidos con recursos del sistema de seguridad social, el ataque directo a los sindicatos y a la acción colectiva, la institucionalización del techo salarial, la legalización de la precarización laboral y la pérdida de la soberanía sobre el tiempo de trabajo”.
Claro que también la declaración conjunta alude a que la iniciativa no propone ningún elemento “que pueda ayudar a crear empleo, formalizar o mejorar la calidad del trabajo” y, por el contrario, “responde a un modelo económico que necesita salarios bajos, empleo precario y debilitamiento de la organización sindical para avanzar en el desguace y privatización de las empresas públicas y el desmantelamiento del entramado productivo e industrial del país”.
Finalmente, el documento del Frente de Sindicatos Unidos contra la Reforma Laboral asevera que esta ley “es la que necesita el modelo de Milei, porque para desmantelar el tejido industrial como lo están haciendo necesitan facilitar los despidos”, al tiempo que “para seguir usando a los salarios como ancla contra la inflación, necesitan legalizar lo que hoy ya hacen de hecho, que es la posibilidad de que el Estado les ponga un techo a las paritarias”. En tanto que para continuar construyendo una economía basada en salarios bajos y trabajo precario precisa “atomizar la negociación colectiva, eliminar derechos laborales, restringir el derecho de huelga y legalizar el fraude laboral”.