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Jue, Abr
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Política
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Esta es una de las prioridades que planteó el secretario de La Fede de Misiones, Brian Ojeda, quien de cara al Centenario recalcó que es preciso “recuperar la masividad y volver a convertir a la FJC en esa gran escuela de formación política de la juventud argentina”.

Cien años de historia, de presente y futuro, de constante aporte en la lucha concreta que requiere cada coyuntura, pero siempre con un claro sentido táctico y estratégico que convirtió a La Fede en una escuela de formación de cuadros, una cantera de permanente aporte a la construcción de un Partido que es parte de uno de los principales sistemas civilizatorios que alumbró el siglo 20.
Esto es lo que el lunes venidero va a celebrar la Federación Juvenil Comunista. Y lo va a hacer con una jornada militante, acotada a las restricciones que el momento impone, pero plena de orgullo, compromiso y solidaridad.
Como tal, la FJC dejó su sello en miles de cuadros políticos que, desde la organicidad, fueron y son protagonistas de la época. Algunos desde un papel descollante y otros muchos desde una labor silenciosa, pero constante, cotidiana y anónima. Todos y en cada frente, comprometidos con la tarea de proponer una postura crítica y cuestionadora de aquello que el sistema capitalista pretende imponer como natural. Y, sobre todo, planteando que la construcción y la salida deben ser colectivas.
“Muchas veces se tiende a generar la idea de que hay que salvarse individualmente, por eso debemos dar fuertes discusiones para romper este paradigma construido por ideas posmodernas”, señala el secretario de La Fede de Misiones, Brian Ojeda, y recalca que es preciso que la construcción política se lleve a cabo desde una mirada colectiva.
De cara al centenario que la semana que viene va a cumplir La Fede, Ojeda destaca que sumarse a la juventud comunista es una elección, que tiene que ver con valores que se vinculan a “la necesidad de cambiar el mundo y la indignación ante cualquier injusticia, como decía el Che”, pero sobre todo, al imperativo “de construir una identidad colectiva, algo superador a nosotros en el tiempo y en lo individual”.
Por eso, insiste, con que “a los comunistas nos llena de alegría militar día a día, convencidos de que somos la única organización que plantea y está dispuesta a derrotar a un sistema profundamente perverso como es el capitalismo”, ya que “no hay nada más noble y justo que se pueda hacer en la vida, a pesar de que podamos tener fracasos y de que sea un proceso mucho más largo que nuestra etapa de vida”.
Es que “La Fede es una escuela de la juventud y esto lo vemos al encontrar artistas, políticos, deportistas que pasaron por nuestras filas, en cualquier lugar te encontrás con alguien que en algún momento de su vida pasó La Fede”, sostuvo con orgullo y añadió que la FJC “debe recuperar la masividad que tuvo y volver a convertirse en esa gran escuela de formación política de la juventud argentina, tan necesaria para toda la humanidad”.

Adentro y afuera

“Me toca ser parte de una Fede compuesta, en su gran mayoría, por quienes nacimos en los 90”, resalta el titular de la FJC misionera y añade que “nuestra cuna ha sido el combate y la calle, la lucha contra el neoliberalismo que destruyó todo”, por eso “somos una generación de la que muchos crecimos apenas con un plato de comida al día”.
Y advirtió: “vemos como nuevamente el neoliberalismo y el capitalismo viene por todo con los niveles de inflación, crecimiento de la pobreza y el hambre que son insostenibles”, por lo que “el papel de la juventud comunista debe estar focalizado hacia adentro y hacia fuera de nuestra propia estructura”.
Al respecto, reflexionó que, “a veces, es difícil en una organización inmersa en el movimiento de masas, poder hablar de un hacia adentro y hacia fuera, porque sabemos que existe una orgánica, hay una fuerza política y, en este sentido, hacia adentro tenemos un gran desafío que es poder crecer en lo cuantitativo y lo cualitativo para disputar cada movimiento de masas, para la disputa del poder y cambiar las cosas”.
Queda claro que el actual momento de desarrollo de la crisis capitalista aporta subproductos que, como el precariado, afectan directamente a los jóvenes trabajadores ¿Pero qué hacer entonces para salir al cruce de este tipo de racionalidad de mercantilizarlo todo que impone el sistema capitalista?
“La juventud tiene la característica de ser rebelde, revolucionaria y radicalizada. Está bien que sea así y aunque a veces en esta radicalización, se pueda perder cierta profundidad de análisis, hoy más que nunca hay que tener un posicionamiento radicalizado”, señala Ojeda y recuerda que la historia exhibe que ninguna de las facciones del capitalismo “ha funcionado ni funcionará, porque tiene contradicciones internas que no le permitirían nunca superar todas las crisis que genera este mismo sistema”.
Por lo que sin dudarlo, hace hincapié en que “necesitamos una Fede que vuelva a hablar de comunismo, hacia adentro y hacia fuera, que sea rebelde y dé la disputa que debe dar”.
Tras lo que invita a aprovechar este centenario para “mirar un poco para atrás y ver todo lo hemos recorrido, saber que las crisis actuales no son las primeras ni serán las últimas”, pero también para tener claro que en este contexto “es preciso poder superar el cortoplacismo para proponer a la juventud un proceso político a largo plazo que nos supere como individuos y construir este camino que es parte de un proceso colectivo”.
Así las cosas, recalcó que “hay que darle cara a una Argentina difícil, por eso a la crisis no hay que huirle, hay que afrontar los problemas que tenemos como país y como juventud”, para lo que es preciso que “cada militante de La Fede sea un agente dinamizador de cada polémica y problemática que surja en su espacio, para poder profundizarla”.
Y aunque las restricciones que impone la pandemia “dificultan estar en la calle, la calle sigue siendo nuestra, del pueblo, y cuando estén dadas las condiciones hay que hacer una gran toma de calle para mostrarle al poder que no nos vamos a bancar el hambre, la represión y la crisis, porque el pueblo no puede seguir pagando deudas millonarias que no ha generado ni nos beneficiaron”.
Porque, insistió, “es fundamental superar ese pensamiento que se queda en el corto alcance y poder mostrar un proyecto a largo plazo, que profundice y plantee que la salida no es el individualismo”.