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Política
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“La universidad pública debe levantarse, defenderse y luchar para frenar esta política de ajuste, entrega y represión que pretende garantizar miles de excluidos”, señaló Lucas Alfieri, militante de la FJC y el Movimiento Universitario de Izquierda.

Las universidades nacionales de Argentina enfrentan un escenario desalentador que pone en riesgo el normal desarrollo de sus actividades académicas. Y con este telón de fondo, más de sesenta universidades públicas del país manifestaron su preocupación por la falta de presupuesto y advirtieron que, así como están las cosas, está en peligro el inicio de las clases.

Como se recordara, el gobierno decidió prorrogar el presupuesto de 2023 para este año y según lo estimado a partir de la inflación de los últimos meses (25,5 por ciento en diciembre y 20 por ciento en enero), las casas de estudio podrán funcionar, con suerte, hasta abril o mayo, ya que a partir de ese momento no estarán en condiciones de cumplir con funciones básicas.

Tampoco hay muchos avances en materia de paritarias para docentes y trabajadores no docentes. Bajo esta premisa, algunas universidades optan por poner en marcha estrategias de recorte de la oferta académica para reducir gastos, mientras que otras -de manera más rotunda- ponen en duda el inicio del ciclo lectivo. A tan sólo dos meses de la asunción presidencial de Javier Milei, el deterioro ya comienza a observarse.

El ajuste también lo sufren los alumnos, ya que cualquier presupuesto estudiantil se vio alterado por los incrementos que se verifican en apuntes, material didáctico y fundamentalmente el precio del boleto que resulta indispensable para trasladarse a las facultades, ya que en la zona Amba el tarifazo fue de hasta el 250 por ciento, mientras que en otras regiones del país es aún superior y todavía falta el ajuste que ya está anunciado para abril.

Y esto no esto todo, ya que en su afán por evitar la apertura de las cinco universidades creadas en septiembre de 2023, la Secretaría de Educación decidió establecer un proceso de revisión de ese proceso y congeló el inicio de actividades académicas dejando sin efecto la designación de sus autoridades. Se trata de las universidades de Madres de Plaza de Mayo, que fundó Hebe de Bonafini, la de Río Tercero, en Córdoba, y las del Delta, Ezeiza y Pilar.

En este contexto, el integrante de la Mesa de Universidades de la FJC y del MUI, Lucas Alfieri, recalcó que “como movimiento estudiantil debemos defender la universidad de estos ataques y del juste que quieren llevar adelante desde el gobierno nacional, para excluir a miles y miles de compañeros”. Y recalcó que “la universidad pública debe levantarse, defenderse y luchar para frenar esta política de ajuste, entrega y represión que pretende fabricar miles de excluidos”.

Alfieri es miembro del Centro de Estudiantes de la Escuela de Humanidades de la Universidad Nacional de San Martín (UnSaM) y advirtió que “congelar presupuestos, cerrar programas de financiamiento, derogar ley de alquileres, la de góndolas y llevar a un aumentazo en el transporte” hace que la situación sea “insostenible para todos los trabajadores y a esta realidad no escapamos los estudiantes universitarios”.

Por lo que dejó en claro que “este contexto de lucha nos tiene que poner a discutir nuevamente el papel que debe tener la universidad pública en nuestro país”, pero también “tiene que servir para que quede en claro que, en Argentina, no puede haber una universidad para pocos”.

Por otro lado, recordó que la UnSaM tiene una matrícula de casi treinta mil estudiantes, por lo que “se requiere mucho de los fondos nacionales para poder sostener su funcionamiento”, algo que se va volviendo imposible en el marco del brutal ajuste que lleva adelante la Presidencia Milei.

De ahí que, sin dudarlo, Alfieri hizo hincapié en que este ajuste “se ve en las tarifas del transporte que ya impiden que muchos docentes, no docentes y estudiantes puedan concurrir a la universidad”, pero fue claro al indicar que “frente a esto estamos movilizados y organizados, para construir las condiciones de lucha de cara al inicio de las clases, junto a estudiantes, docentes y no docentes”.

En este punto, vale puntualizar que la grave situación que pintó Alfieri no es exclusiva de la UnSaM. El martes pasado, el rector de la Universidad Nacional de Quilmes, Alfredo Alfonso, alertó que a raíz del ajuste que perpetra el gobierno, las universidades nacionales están ante el peligro de no poder abrir sus puertas más allá de junio.

“No creemos que podamos pasar más allá de mitad de año, porque se multiplican los consumos, los gastos e incrementos de lo que tenemos que pagar en relación a un presupuesto que quedó muy exiguo”, lamentó Alfonso.